Llegó el Mundial

Umberto Valverde

Llegó el Mundial: en un país insólito, que se compró ese evento regalando plata dentro de la FIFA, y evento en el cual no estará Colombia, que no fue capaz de clasificar, a pesar que todos los programas deportivos y periodistas de esta especialidad sostienen que tenemos un gran fútbol, le mienten a la gente, que por supuesto se da cuenta de tener una liga de vergüenza y unos jugadores que juegan en Europa, siendo suplentes en un 90 por ciento.

Es un Mundial diferente, siempre se ha realizado a mitad de año. En esta ocasión, será en diciembre, por asuntos del clima, todo será con aire acondicionado.

Con muchas prohibiciones por las normas culturales de Katar, nada de alcohol, ni excesos en la calle, hay instrucciones de vestimenta y de comportamiento para la población de ese país.

Por diversas circunstancias, no hay un favorito claro. Francia es el campeón, con una nómina de sensación, pero ha perdido dos jugadores importantes en el medio campo.

Además, el entrenador no da garantía. Si logra hacer una alineación correcta, pueden repetir. La prensa mundial también menciona a Alemania y España. Igualmente a Brasil y Argentina.

En este país, se dan por campeones. Ellos creen que Messi será campeón, en la despedida de su nivel de competencia. Ya tiene 35 años.

Los jugadores argentinos son del montón, comunes y silvestres, pero ellos usan un reglamento aparte, pegan como locos.

Brasil es el buen fútbol, creo que tienen problemas en defensa, en los laterales, y un goleador de área, tienen muchos extremos, todo depende de como Tite arme su estilo de juego, el equilibrio entre ataque y defensa.

En los mundiales siempre hay sorpresas, no todo ocurre como se analiza previamente. Explotan nuevas estrellas que buscan ser contratados por los grandes equipos mitológicos.

Hay favoritos que se van antes de tiempo y equipo sorpresa que se cuela a lugares respetables. Es propio de una competencia fuerte, donde pesan las lesiones y los castigados por tarjetas.

En Colombia, como en años anteriores, veremos el Mundial por televisión. Una cadena, que tiene los derechos, ya desplazó su legión de periodistas.

Otros medios van a transmitir desde afuera, en las calles, lo que se llama el cubrimiento del espectáculo, hablando con expertos o con los hinchas. Se tiene previsto más de un millón y medio de turistas.

El Mundial es una enorme fiesta, mucho dinero invertido, estadios construidos, hoteles y sitios de recreación. No solo van jugadores, también músicos que hacen conciertos. Prensa por montones, los brasileños parecen hormigas, los argentinos presumidos también.

Nos queda por saber quién será la estrella rutilante: Embapé, Benzema, Neymar, Messi, por qué no, Vinicius Jr., o cualquier otro. Sobre la mitad de diciembre se establecerán los nuevos ídolos, bien sea individualmente como en selecciones.

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jueves 10 de noviembre, 2022

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