Los peligrosos silencios de Petro

Miguel Yusty

En política enseñan los antiguos que es mucho más sospechoso lo que no se dice que lo que se repite para convocar simpatizantes, que después son traicionados con la retórica populista. Eso que no se dice lo llamó Jorge Luis Borges “Los Silencios”, cuando un día tuvo el placer de escucharlos, invitado por Álvaro Bejarano, en una inolvidable conferencia sobre “Los silencios en Shakespeare”. Esa tarde y cuando la “Tertulia”, quedaba en la loma de San Antonio, presencié con incredulidad que la vida me diera la oportunidad de conocerlo.

Por estos días y después de analizar en detalle en varios medios de opinión la repetición delirante durante casi 8 años del discurso petrista, ya no me inquietan sus análisis incorrectos, sus estribillos populistas y mucho menos que haya escogido el odio y el resentimiento para que lo acompañen en la Vicepresidencia. Lo preocupante es lo que el “caudillo” durante estos años de ininterrumpida agitación política ha dejado de decir, pues solo ha dedicado a combatir las fragilidades del establecimiento, aprovechando las garantías de opinión que le han permitido, como único candidato a la Presidencia y senador en ejercicio, recorrer el país repartiendo consignas y propuestas estructuralmente irrealizables.

Sin embargo, los colombianos estamos a la espera de que asuma una postura crítica sobre la oleada de terrorismo liderada por las disidencias de las Farc, el ELN y la expansión bajo este esquema de guerra del narcotráfico en los centros urbanos. Como si esto no fuera suficiente, ni él ni su círculo más cercano de senadores han salido en defensa, por ejemplo, de los caleños ante la destrucción de que fuimos víctimas por parte de la “Primera Línea” en los bloqueos del año pasado.

No hay hasta ahora ninguna distancia con los tiranos de Nicaragua y Venezuela y, por supuesto, un silencio mudo sobre cómo su amigo el presidente Castillo, del Perú, está llevando a los peruanos a una catástrofe económica y política peor que las anteriores, y para redondear todos estos silencios, solo basta imaginarse a qué acuerdos llegó con el presidente de Chile sobre la idea compartida de repetir y hacer causa común con el programa de expropiar, estatizar y repartir el ahorro social entre los mal llamados pobres y necesitados.

Estamos, pues, a tiempo de atajar y convertir en consignas políticas los reclamos que sobre estas complicidades deben ser visibilizadas en los debates que nos quedan para la primera vuelta, para evitar así, que el “caudillo” cumpla su cometido. Todo lo anterior me hace pensar con toda seguridad que Petro y todo su equipo parlamentario y de agitadores profesionales estarán de frente respaldando todas las tomas y bloqueos programados por las primeras líneas para este 28 de abril “celebrar” con más violencia lo acontecido el año pasado.

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miércoles 6 de abril, 2022

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