Luis Enrique Urbano Tenorio, “Peregoyo”
Buenaventura es uno de los 42 municipios del Valle del Cauca, está ubicada a dos metros sobre el nivel del mar en la costa pacífica, y fue fundada por Juan de Ladrilleros el 14 de julio de 1540 en cumplimiento de una orden del señor Pascual de Andagoya.
Esta ciudad es considerada como el principal puerto sobre el litoral Pacífico y además es conocida como la isla de Cascajal o simplemente el puerto.
Aquí han nacido y vivido ilustres personajes que por sus competencias cualidades y calidades han dejado un legado imborrable en la historia de la ciudad donde propios y extraños quedan extasiados de tanta maravilla intelectual que ritma con la ancestralidad, el pensar y sentir de una comunidad que cada día procura superar sus límites a pesar de las situaciones aporeticas que son de común ocurrencia en el diario vivir.
Hoy queremos revivir la historia para dilucidar el legado de Luis Enrique Urbano Tenorio; este destacado afrodescendiente o zambo, nació en Buenaventura el 10 de enero de 1917, fue conocido como “Peregoyo” por su composición más famosa, que llevaba ese nombre.
En la década del 60 fundó la orquesta Peregoyo y su Combo Vacaná, llamado así porque sus integrantes provenían del Valle, Cauca y Nariño. De este porteño se dice que fue uno de los más importantes compositores que llegó a la cima gracias a su intelecto y su enorme capacidad integradora y con un ojo milimétrico para seleccionar las composiciones y los arreglos.
De Peregoyo se dice que era buena gente, jocoso con buen sentido del humor y muy hogareño, como quien dice “paraba en casa” No era un hombre bebedor, vivió de la música pero nunca de la parranda y el licor.
Peregoyo se caracterizó por su elegancia al vestir bien peinado con su cabello liso “echao patras” Este talentoso compositor tuvo la visión de la música del pacífico recorriendo ciudades y creciendo como las olas del océano lo que permitido contagiar a varias generaciones a punta de saxo, voces, marimba, guitarras, currulaos, y mucha alegría.
Así es como el también músico Marquitos Micolta describe al maestro Peregoyo, con esa sinceridad que permanece con los años y con los recuerdos de esas aventuras que pasaron en el Combo Vacaná, en la ilustre ciudad de Buenaventura.
Enrique Urbano Tenorio, nació producto del amor del indio Feliciano y la negra Eustaquia, el nariñense y ella Timbiquireña, por eso tenía el cabello liso y la piel tostada.
Fue el quinto de ocho hermanos, su madre murió en el último parto cuando él tenía ocho años y desde ese entonces vivió con Lidubina, su hermana mayor.
Urbano Tenorio, fue el padre del periodista Jorge Enrique Urbano Sánchez, asesinado en buenaventura, y era hermano del senador de la República Néstor Urbano Tenorio, en cuyo honor fue bautizado el parque principal de Buenaventura. Su esposa, Inés Sánchez de Burbano, falleció un mes antes del compositor quien paso a mejor vida en octubre de 2007 a los 90 años en Cali.
Para los que se preguntan y de donde “diantres” viene la palabra “Peregoyo” pues hay que decir que viene de una variante del vocablo típico “emperegoyado” que se da a la persona que siempre está bien vestida, y esa era la principal particularidad del maestro porteño Enrique Urbano Tenorio.
Enrique era dueño de una infinita calma que le ayudó a desempeñar varios oficios con delicadeza, fortaleza y mucha alegría.
Además de las serenatas, en su infancia, trabajaba en el puerto como ayudante de maquinista en una draga. A Peregoyo también le gustaba escribir, dibujar y cantar.
Este brillante compositor fue profesor de dibujo, música y caligrafía en el colegio Pascual de Andagoya, allí trabajó más de 35 años.
Por toda una generación llevó en las curvas de su caligrafía huellas de aquel docente amable, pero estricto, que enseñó el arte de la buena letra como parte fundamental en los procesos formativos de aquella época. Se puede decir que esta práctica docente le permitió trabajar en el teatro Caldas donde elaboraba los carteles y además con funciones de maquinista de cine.
Después de la música, la enseñanza fue su segunda pasión y la que le dejó una pequeña pensión para sobrevivir hasta los últimos años de su vida. También trabajó como locutor en reemplazo de su hermano Néstor en el programa Mensajes Portuarios, en una emisora propiedad de los Ferrocarriles Nacionales, convirtiéndose en el primer locutor con licencia en Buenaventura.
Peregoyo sintió desde niño una inclinación hacia la música. Dicen que nació músico, aprendió a tocar de oído y viendo los instrumentos de cuerda (bandola, guitarra, violonchelo y violín).
Luego estudió composición y aprendió a tocar el saxo. Sin conocimientos musicales se inició como instrumentista de bombo y platillos en la única orquesta con formación académica que había en Buenaventura, “Los Barbacoanos”. Desde un principio, el maestro hizo un verdadero trabajo de investigación musical de manera empírica, pues se nutrió de la música raizal afro de los montes, las selvas y los ríos de la costa.
En su primer longplay, o disco de 33 revoluciones que salió al mercado, recogió el ritmo madre del currulao, el abozao chocoano, el aguabajo, el porro, el arrullo y el son montuno del Caribe, e incluso incorporó el ritmo de la descarga, a semejanza de las orquestas cubanas.