Más allá de marchar

Rosa María Agudelo Ayerbe

No salí a marchar el sábado pasado. Sin embargo, considero que los colombianos tenemos muchas cuentas que pedirle al gobierno y que nos sobran motivos para preocuparnos y protestar.

Se equivocan los santistas al pensar que quienes no marchamos nos abstuvimos porque apoyamos al gobierno. No cabe duda que al presidente Santos se le han salido de las manos la mayoría de los asuntos importantes del país.

La economía no marcha bien, la salud afronta una de sus peores crisis, la justicia a duras penas sobreagua, la educación no despega, la inseguridad campea y la corrupción nos desborda, no hay energía, tampoco agua, hay niños muriéndose de hambre, el proceso de paz está empantanado.  Esas son realidades que la mayoría percibe y que se refleja en las recientes encuestas de opinión,  en una de las cuales la imagen favorable del presidente desciende al  13%

. Desafortunadamente, el manejo que la oposición le da a los temas no logra enganchar  a los ciudadanos en torno a los problemas sino que sigue girando en torno a las afinidades con Uribe. Si el discurso fuera distinto, ¿no será que habría salido a marchar ese 87% de insatisfechos? Obviamente, el gobierno capitaliza esa miopía y usa la polarización como sombrilla haciendo creer que solo los marchantes están descontentos.  El gobierno de Santos, no es distinto a todos, tiene la mermelada que mantiene aceitada la unidad nacional.

El gobierno de Uribe también la tuvo y sino recordemos la sonada Yidispolítica.  Los dos son más de lo mismo. En ese panorama, ¿qué les pasa a las fuerzas alternativas?, el país necesita un nuevo rumbo y otras formas de liderazgo.

El deterioro de hoy es producto de largos periodos de comodidad de quienes se rotan el poder.

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    martes 5 de abril, 2016

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