Más allá del dolor

Fabio Cardozo

Hace unos días estuve en el municipio de Trujillo acompañando a las víctimas de la barbarie vivida hace 22 años, en donde una pútrida alianza de narcotraficantes y agentes del Estado asesinaron de la manera más cruel a un centenar de habitantes de este sufrido municipio, incluyendo al padre Tiberio, líder y pastor comprometido con esta comunidad, sacrificado impíamente por estar del lado de su pueblo.

Este importante asunto que ha ocupado la atención nacional e internacional no ha escapado de la dinámica Kafkiana, como ha ocurrido tantas veces en Colombia cuando están involucrados agentes policiales o militares, según denuncia hecha en el mismo acto de desagravio y perdón por el Colectivo de abogados José Alvear Restrepo. Sigue habiendo lenidad e impunidad de la justicia colombiana frente a semejante herida. La justicia es una demanda sentida de las víctimas de Trujillo y un componente fundamental para su reparación integral.

En el acto estaba previsto la intervención del ministro de justicia, Yesid Reyes, que a nombre del Estado colombiano pidió perdón en cumplimiento de una orden proferida por la jurisdicción internacional, que condenó al Estado por su responsabilidad en los dolorosos hechos. Estos actos de arrepentimiento, de perdón, de reparación y reconciliación estarán al orden del día en este periodo de pos acuerdos y tienen un enorme valor, si logramos que los hechos que los motivaron sean irrepetibles.

No olvidemos que diez años después vivimos la arremetida paramilitar y como aquella desventurada vez, también se concretó con una vergonzosa alianza entre “malandros”, gente “bien” y agentes del Estado. Hoy tendremos que cerrar filas por una paz definitiva.

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    jueves 5 de mayo, 2016

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