Más coca
Se debate en el Congreso de los Estados Unidos el monto de las ayudas para Colombia, Venezuela y México.
El presidente de la comisión de asuntos internacionales se pronuncio sobre el tema la semana pasada y dijo textualmente que era una preocupación legitima de su país el aumento de los cultivos ilícitos en el nuestro.
La lógica es sencilla, más cultivos, más droga, más consumo, más violencias. Allá preocupados y acá relajados. En nuestro caso, el Gobierno ha subestimado la situación y no parece tomar cartas en el asunto. Tras la suspensión de las fumigaciones con glifosato, la erradicacion manual no da resultados y los programas de sustitución no despuntan.
En las regiones cocaleras la paz estable y duradera, tras la desmovilización de las Farc, nunca llegó por cuenta precisamente de la disputa territorial de quienes quieren quedarse con esa parte del negocio. Colombia lleva años luchando contra el narcotrafico y hoy algunos quieren echarse el cuento de que ganó la batalla. Lo cierto es que país se acomodó a las condiciones que le impuso este mercado.
Los vagos planteamientos del acuerdo de La Habana sobre el narcotráfico, la declaracion de este tema como delito conexo, la sentencia de la corte Constitucional sobre la prohibición definitiva del glifosato confirman que Colombia se cansó, se rindió, o al menos esta dando un paso al costado. Pareciera logico, quien quiere o puede librar eternamente una batalla perdida. Eso haremos los países productores si desde el consumo no se trabaja distinto. En este contexto, y ante las amanenazas de USA de reducir la ayuda solo quedará una respuesta: «Si, tenemos mas coca y…»
Necesitamos seguir insistiendo en que la lucha contra las drogas es global y debe librarse de un modo diferente.