Más que novela o canción

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

No me referiré al ermitaño feliz en su contacto solitario con la naturaleza, ni al monje en un convento entregado a la oración, ni al recluso que entre muros purga su condena, ni al estoico que apartado se dedica a la contemplación.

Ellos, conscientes y con alegría, estaban preparados para su destino. Con dignidad y voluntad escogieron la soledad. Mejor dicho para ellos no es grave, es su mejor amiga.

Pero cuando la causa es circunstancial, ajena a la selección personal, la soledad es un tema humano problemático y lastimero.

No basta relacionarla con la gran novela magicorrealista que cuestiona la soledad económica y sociopolítica de un continente, continuaré con algunas reflexiones sobre el padecimiento que asedia a muchos seres humanos.

No basta que les recuerde el estribillo de un bolero que sirve de consuelo cuando lo canta alguien inmerso en soledad.

Empecemos preguntando: ¿Qué siente una persona aislada de las demás? ¿Padecerá de la ausencia de amor? ¿Sentirá abandono de sus amigos? ¿Será protagonista en el bullicio citadino? Muchas personas pensionadas, aunque asistidas por servicios domésticos, padecen de soledad porque les falta la comunicación sincera, el percibir la energía de la parentela, la conexión filial, ser objetos de interés sentimental.

El paisaje habitado en soledad tiene ambiente de panteón. Las noches en soledad son lacerantes, no hay cabida para cuentas exitosas, sino para balances de perdedor.

Entenderíamos su soledad poniéndonos en sus zapatos: dudaríamos si el hablar solos sea una forma alternativa de existencia o un síntoma que aproxima a la locura.

Soledad: más que una novela o el estribillo de una canción.

Comments

viernes 5 de diciembre, 2025

Otras Noticias