Mi hermano Carlos

Umberto Valverde

En la casa de la carrera octava, en el barrio obrero, recuerdo que mi hermano mayor, Carlos, ensayaba sus pasos de mambo, los de Pérez Prado, conmigo, yo tenía seis o siete años, él preparaba sus tijeretas y volteretas conmigo. Cuando ocurrió la explosión, donde yo ví el cielo rojo como de Hiroshima, Carlos en su condición de guía de la escuela Mariano Ramos se fue a la zona del desastre como auxiliar, en realidad se voló del rigor familiar, para estar en el barrio El Piloto, en un sitio llamado Rincón Bellaco. Octavio y María me llevaron en sus rastreos y búsquedas, hasta que lo encontraron y lo trajeron a casa, mi padre le pegó fuerte con la correa y se escondió debajo de una cama.

Después, cuando vivíamos en la octava bis con 23, mi madre me enviaba a buscarlo a un barcito, detrás del teatro Belalcázar, de un señor llamado Lucho Lenis, coleccionista de la Sonora Matancera, la orquesta que apasionaba a Carlos. Siempre fue fanático del Jefe, de Daniel Santos. La primera vez que fui no me atrevía a entrar, veía que Carlos estaba en una mesa, con cuatro amigos, era un ambiente de bar, y estaban amanecidos.

Pasaron los años y Carlos se convirtió en militante de la juventud comunista, donde el líder principal era Francisco Garnica, quien murió torturado por la policía. Una vez, que yo salía del colegio y pasaba por la plaza de Caycedo, me sorprendí de ver a Carlos, subido sobre un carro, haciendo un discurso de agitación. Esto lo aprendió de nuestro padre, Octavio, que era líder de una central obrera, importante y reconocido. Años después, mi madre estaba muy angustiada, le contaron que Carlos estaba en el Santander, en un grupo armado con los hermanos Vázquez, y que ellos le querían matar. Mi madre le enviaba cartas suplicándole que se regresara, hasta que al fin lo hizo. Nunca nos contó cómo.

Años después conviví en su apartamento, de la carrera 5ª con calle 26, en Bogotá, cuando era militante del Moir. Yo estaba trabajando en una editorial de unos argentinos trostkistas de la Cuarta Internacional. Siempre, por el origen, hemos sido amantes de la música cubana, ha sido un hermano leal, que he querido mucho. Igual que mi hermana Marlene, que se murió joven, y Hugo, quien asumió la protección de nuestros padres.

Carlos ha llegado a los ochenta años. Es un luchador, un roble, vive en Bogotá hace muchos años y nos hablamos seguido. Con este testimonio, te festejo ese cumpleaños, hermano.

Comments

miércoles 28 de octubre, 2020

Otras Noticias