Minga, con diálogo social
La Minga Indígena que ya se encuentra en Bogotá, no puede convertirse en otro capítulo de desencuentros entre el Gobierno Nacional y las comunidades del Cauca que lideran la marcha.
Los líderes de la protesta señalan que se movilizan por las masacres ocurridas en esta región, las cuales han dejado decenas de víctimas; también se manifiestan por el asesinato de líderes sociales, el incumplimiento de los Acuerdos de Paz, sobre todo en el tema de tierras, así como de los puntos pactados durante la minga del año pasado.
Por su parte, el Gobierno Nacional asegura que sí ha venido cumpliendo con los compromisos del 2019, ejecutando en un 80% la inversión requerida para ese propósito y que, por mandato del Presidente Duque, se está fortaleciendo un plan social para el Cauca aumentando la inversión en este departamento en un 40%.
Precisamente en abril del año pasado, por invitación de la Onic, acompañé los diálogos que se llevaron a cabo en La Delfina con las comunidades indígenas en el Valle del Cauca, cuyas peticiones fueron resueltas en un Plan de Desarrollo que cumplimos en su totalidad, así como en la firma del acuerdo entre estas organizaciones y el Gobierno Nacional en Caldono, Cauca. Entonces como ahora, insisto en que el diálogo social es la mejor herramienta para que haya democracia, para que se pueda construir país, para que en nuestra sociedad exista entendimiento y convivencia.
Por eso, hago un llamado para que, respetando su derecho a la protesta, las organizaciones indígenas la hagan de manera pacífica y expresando de manera clara sus peticiones, y que desde el Gobierno se mantengan abiertas las puertas para que se puedan establecer esos espacios y lazos de acuerdos mutuos, especialmente en temas fundamentales que permitan mejorar las necesidades más urgentes de estas comunidades.
Además, como médica me preocupa que ante las alertas de un posible rebrote del Covid, el desplazamiento de más de cinco mil personas por buena parte del país llegue a resultar contraproducente, no solo en términos de salud pública sino frente a la reactivación económica y todo lo que implica para mejorar el empleo y superar la pobreza. Por eso es clave la labor de la Alcaldía de Bogotá para coordinar la movilidad de la marcha y su estadía.
Este no es momento para más peleas ni para para polarizaciones, por el contrario, si algo nos ha enseñado esta crisis es que solo sumando esfuerzos entre todos podremos comenzar a romper las desigualdades y exclusiones en nuestro país.
La experiencia me enseñó que, para resolver las situaciones de crisis, el diálogo es la mejor vía, pero eso requiere profundo conocimiento de las partes involucradas. Invito al Gobierno Nacional a que profundice en la situación histórica de estas comunidades, y a los manifestantes indígenas a que busquen con determinación las vías de la paz como la mejor manera de hacerse escuchar.e