Morir con dignidad

José David Solís Noguera

La estadounidense Brittany Maynard ha impactado en las redes sociales al anunciar que ha decidido terminar con su vida el 1 de noviembre.

Esta mujer de 29 años de edad fue diagnosticada con cáncer cerebral y su temor a sufrir los dolores de esa enfermedad la han llevado a tomar esa decisión.

Ella ha dejado en claro que lo que hará no es un suicidio y que si hubiera cura seguiría luchando, por eso ha elegido morir con dignidad. Muchos colombianos desconocen que la Corte Constitucional despenalizó el homicidio por piedad el 15 de mayo de 1997, considerando que las personas con enfermedades terminales que expresen su voluntad libre de poner fin a su vida para evitar sufrimientos lo pueden hacer.

En el país no se tienen datos oficiales de cuántas personas recurren a la eutanasia, pero según la Fundación Pro Derecho a Morir Dignamente, no pasan de 20 al año. Sin embargo, a pesar de ser legal, la eutanasia no está reglamentada.

Esta ausencia normativa lleva en muchos casos a que la decisión quede en manos de las EPS o de los médicos de turno y obliga a que las personas que necesiten morir dignamente recurran a acciones de tutela.

La eutanasia cuenta con detractores como la Iglesia católica, que argumenta que Dios es el único que decide cuándo termina la vida. El espinoso tema no está en la agenda de nuestros congresistas, quienes siguen legislando al servicio de la religión y no del hombre y es cada vez más común escuchar a una sociedad -en algunos casos cavernícola- que morir de esa manera es un pecado.

La eutanasia resulta una necesidad para quienes quieren una muerte con dignidad.

Comments

    miércoles 29 de octubre, 2014

    Otras Noticias