Momentos de efervecencia y calor
“Si no aprovecháis estos momentos de efervescencia y calor…” palabras que me quedaron grabadas cuando tuve que interpretar en primaria al criollo José Acevedo y Gómez en lo que fue una infantil representación del incidente del florero.
Desde entonces guardo una solemne admiración por la fecha conocida como “El Día del Grito de Independencia”.
Pero pese a mi entusiasmo no estaba dispuesto a torturar mis sentidos y a mortificar mi intelecto escuchando al saliente y despreciado presidente… Por eso no vi la transmisión especial. Sin embargo, luego me enteraría…
Al principio creí que era un meme y admiré la calidad del retoque digital. Luego vendría el bombardeo en redes que confirmaría “el acontecimiento”.
Sí, era cierto: el profesor y ahora senador Antanas Mockus se bajó los pantalones y mostro sus nalgas en el magno recinto parlamentario. No lo podía creer.
No dudo de que el acto grotesco cumplió de manera eficaz el objetivo de callar al auditorio. ¿Pero es que qué acto grotesco y perturbador no lo haría?
Recordé la escena del mismo acto repulsivo cometido por el mismo Mockus en la Universidad Nacional hace muchos años, y según entiendo ya lo había hecho también en otra universidad.
Reconozco el profundo simbolismo que significa un centro universitario y más aún el recinto senatorial, extensión si se quiere del Capitolio romano, una de las siete colinas que concentraba el poder.
Por esta razón sólo hallo una explicación para el repugnable acto y es que obedece a una fantasía sexual… o mejor aún, a una parafilia –patrón sexual- conocida como anofelorastia que es excitarse profanando objetos o lugares sagrados.
¡Dios nos salve!