Niño genio amenazado

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Francisco Javier Vera Manzanares, nuestro genio colombiano de doce años de edad, es un niño alegre, comunicativo, animalista, ambientalista, filósofo de la vida, líder social, crítico, cuya inteligencia la proyecta en defensa del planeta. “Hay un paradigma que afirma que los niños sólo juegan. A mí me han criticado diciendo que yo no soy un niño. Que soy una persona instrumentalizada o adoctrinada. Pero ellos no me conocen, ahora estaba jugando, haciendo magia, después de almorzar me eché una partida”. La historia del niño “Pachito”, nos desvirtúa el errado concepto sobre los genios, quienes a pesar de que les admiramos sus excepcionales coeficientes para las matemáticas, demás ciencias o para las bellas artes, los consideramos como personas imbuidas en sus estudios y la mayoría hurañas. Su lenguaje es locuaz, argumentativo, crítico y convincente. Fue capaz, a la edad de ocho años, de liderar en Villeta una marcha de niños en defensa de los derechos de los animales y para exigir a las autoridades su compromiso de la conservación del medio ambiente. “Más que ser ambientalistas, debemos ser conscientes del daño animalista y natural que hemos causado a lo largo de la historia. Hay que sanarla, curarle esas heridas y que se recupere. Hay que cerrar esas heridas con el planeta”. Durante la implementación de la educación virtual, que afrontaría la pandemia del Covid-19, le exigió al Gobierno la extensión de Internet hasta las comunidades rurales marginadas. Pidió audiencia en una sesión del senado, donde les llamó la atención a los congresistas para que legislaran con más sentido humano, por la reglamentación de los plásticos de un solo uso y contra la fracturación hidráulica (fracking). “Legislar para la vida es hacerlo para todas las manifestaciones de una sociedad biocéntrica. Es necesario empezar a escuchar a los niños y a los jóvenes, para eso se creó la democracia. Ya no se escucha a la ciudadanía, sino sólo a las cifras económicas. Creo que los gobiernos han hecho poco en comparación de lo que podían hacer. Los gobernantes son los que toman las decisiones a nivel mundial y sus decisiones políticas pueden influir bastante en la mitigación para el cambio climático”. El niño ambientalista asiste a la Cumbre Climática COP 26 de Glasgow, como la única voz infantil latinoamericana, donde también se encuentra con su homóloga la niña sueca Greta Thunberg. En Glasgow exhortó por la participación de los jóvenes en la agenda climática mundial y desde allá le dirigió un mensaje de Twitter al presidente: “Señor presidente de Colombia Iván Duque, lo escuché atentamente en Glasgow y sólo le pido que, al llegar a Colombia, el compromiso con el ambiente que dice tener se vea reflejado en la aprobación y firma del Acuerdo de Escazú”. Este es Francisco Javier Vera Manzanares, nuestro niño genio, pero lamentablemente mientras la prensa mundial se turna para hacerle entrevistas, él no escapa a las amenazas anónimas reiteradas contra su vida a través de las redes. No es difícil deducir cuáles son las causas, ni presumir quienes sean sus antagonistas. “Es tan difícil intentar aportar al país. Pero lo seguiré haciendo a favor de la vida. La naturaleza es maravillosa, -dice el niño ambientalista-. Ella inspira, pero está en tres crisis: la climática, la pérdida de biodiversidad y la medioambiental en general. Hay que conocer muchos ecosistemas. Hay que empezar por el campo, la ruralidad, esa otra cara de la moneda”.

El Estado debe ofrecerle protección a Francisco Javier Vera y empoderarlo como un digno consejero en el proceso de aprobación y adopción del Acuerdo de Escazú.

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lunes 8 de noviembre, 2021

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