Nuestros campesinos

Fabio Cardozo

Buena parte de los títulos de la tierra en el país son espurios. Imagínense lo que pasó luego de las guerras independentistas: se desempolvaron los títulos nobiliarios de la corona derrotada, se repartió la tierra después de la guerra de los supremos entre los principales líderes militares patriotas y algunos “colados”.

En Colombia lo que había era tierra para repartir en un país geográficamente extenso con una población pequeña, pero la clase política emergente “peló el cobre” desde sus albores, decidió titularse el país, dejando al pueblo como al “ternero”, a pesar de que con su heroísmo se  ganó la guerra.

Desde aquellos momentos, el tema ha estado más o menos igual.  Literalmente, con todos los “fierros” se ha impedido que el campesinado acceda a la tierra, así esta se encuentre mas allá de las fronteras productivas, en la selva adentro, hasta donde llegaron colonos desbrozando el bosque, hasta allá han llegado ejércitos de todos los pelambres a despojarlos, al punto de contabilizar hoy, ocho millones de hectáreas. ¿Será que no les asiste el derecho a movilizarse, a protestar? Desde luego que sí.

De ahí que resulte importante que el Ministro del Interior y el de Agricultura, en nombre del Gobierno Nacional, reanuden su ánimo de concertación y retomen la decisión de cumplir los acuerdos pactados con el movimiento campesino.

Los campesinos, los indígenas, los afrodescendientes, serán los sectores sociales protagonistas del llamado posconflicto y el territorio a recuperar será el campo para nuestros campesinos; lo que allí pase se reflejará en la ciudad. Con buen tino en La Habana priorizaron el campo como condición para la paz.

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    jueves 9 de junio, 2016

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