Obsesión obscena y humillante
Las andanzas entre Donald Trump y Stormy Daniels, no fueron obstáculo para que el republicano ocupara por segunda vez la presidencia de los Estados Unidos.
Por eso, ahora públicamente expresa otra obsesión obscena, esta vez con su trasero. Si hubiese leído “Elogio y memoria de los glúteos” de Francisco Umbral, habría sido más refinado, con alguno de estos sinónimos: pompis, nalgas, posadera, glúteos.
Pero utilizó la palabra más afín con otra de cuatro letras. Ustedes dirán que con esa palabra señalamos la parte que sostiene la botella.
Después de aprobadas por la Real Academia de La Lengua Española, según su uso las palabras podrán ser educadas, o al contrario, otras veces como es el caso de la palabra de cuatro letras que se vuelvan grotescas y lesivas.
Que reflejen buena educación o vulgaridad, dependerá de la connotación al usarlas, por ejemplo, cuando un presidente afirma públicamente que aspira “le diesen ósculos en el trasero”, es una expresión humillante.
A los reyes en la Edad Media sus vasallos y los siervos les besaban en los pies. Pero ahora, como si la historia universal reculara, por favor no confundir el significado del verbo citado, él se considera el gran Emperador del Siglo XXI y pretende recibir de los demás estadistas y principales comerciantes del mundo, unos cariñitos eróticos que sólo les ofrece a las damas. ¿Le obedecerán los timoratos?, porque la mayoría será renuente, ni siquiera lo harían tras leer la fábula “La Bella y la bestia”.
El gran Emperador quedará frustrado cuando todos le pregunten ¿dónde está la bella para gustosos besarla?