Ódiame por piedad
“Ódiame por piedad yo te lo pido/ ódiame sin medida ni clemencia”, esto cantaba Julio Jaramillo contra la indiferencia.
Un oportuno vals peruano para días de odios e indiferencias políticas. Delcy Rodríguez, chavista odiada, sin embargo, fue reconocida por Donald Trump.
En cambio, so pretexto “no respetan a María Corina Machado”, es realmente una muestra de indiferencia con su querendona, aunque en reciente gesto se despojara de la presea más virginal y preciada de una Nobel de Paz.
Ella no soporta de Delcy Rodríguez que “el odio hiera menos que el olvido”. Diferentes historias han ocurrido tanto con los premios Nobel de Paz, como con los de Literatura.
A veces la crítica ha protestado porque la Academia Sueca los otorgó inmerecidamente. Otras veces, ha lamentado que no lo haya merecido un escritor, como en el caso del marginado Jorge Luis Borges, porque según los críticos para la Academia Sueca tenía más determinante poder la concepción política, que la calidad literaria contenida en las obras.
Sin embargo, contra argumentaremos tales críticas si recordamos que algunas veces se les otorgó a escritores comunistas, como fue el caso del poeta chileno Pablo Neruda.
Otras veces escogieron disidentes del socialismo, como ocurrió con el ruso Alexander Solzhenitsin.
También lo ganaron escritores ultraderechistas, como el caso de Mario Vargas Llosa. Fue inverosímil, que un mismo merecedor del Premio Nobel lo haya rechazado porque consideró indigno recibirlo, como ocurrió cuando la Academia Sueca se lo otorgó al francés Jean Paul Sartre.
Otra anécdota muy particular la protagonizó Bob Dylan, quien con gesto de indiferencia, para que no se confundieran su fama musical rockera y la euforia literaria, en la ceremonia de diciembre de 2016 demostró renuencia, al no asistir personalmente a la solemnidad con la academia, optando entonces, recibirlo en abril de 2017 en una acto privado.
Siguiendo con las reflexiones sobre el Premio Nobel de Paz, en los controvertibles casos de Juan Manuel Santos y de María Corina Machado, hallamos distintos méritos para sus nominaciones y diferencia en sus decisiones posteriores según sus estimativos personales.
El “mérito” de la opositora venezolana fue luchar por los derechos democráticos en su país. Sin embargo, la estrategia para lograrlo y que estimó como definitiva para la paz en Venezuela, fue solicitarle a Donald Trump que invadiera a su país.
Juan Manuel Santos, se acreditó el Nobel de Paz por su acción gubernamental que buscó reconciliación entre la antigua guerrilla de la FARC y los colombianos.
El mandatario mediante firma tratados y la aprobación de la JEP, se la jugó para que cesaran los disparos, las explosiones y las muertes de colombianos. A la líder venezolana no le importarían los misiles, las destrucciones, las muertes y la miseria consecuencia de la acción imperialista.
El Premio Nobel de Paz a la vez que tiene su valor económico millonario, su simbología está representada por la imagen de Alfred Nobel, tallada en oro.
El ícono de su creador es invaluable, más que once mil coronas. Juan Manuel Santos destinó el dinero para alentar procesos de paz. María Corina Machado, irreverente con la memoria de Alfred Nobel, regaló su imagen a su admirado que asedió y sometió su patria.
“Ódiame por piedad yo te lo pido” .