Ojalá que si

Hugo E. Gamboa Cabrera

Los acuerdos para terminar una parte del conflicto pueden ser una expectativa buena para el país, siempre y cuando las Farc aprovechen a los hermanos Santos, Enrique y Juan Manuel, quienes les han dado gusto en todo, para exigirles que se comprometan a darle a Colombia la oportunidad de ser una nación equitativa, próspera y feliz. Es el momento, pues los Santos posiblemente estén dispuestos a cumplirle a la guerrilla fariana, con tal de lograr la firma que tanto anhelan.

Parar el excesivo gasto público, comprometido en mermelada para todos los que el país conoce. Eso contendría la exagerada corrupción que padecemos, y exigir a los Santos no endeudar más la nación. Es increíble que estemos hipotecados por 90 billones de pesos. Por eso el Estado tiene un desequilibrio macroeconómico enorme, que causará una nueva reforma tributaria, en la se aumentará el IVA y a los jubilados se les aplicará retención en la fuente.

Devolverle al campesino su valor como tal, dejando de traer tantas toneladas de alimentos del exterior. Dar adecuada salud y los medicamentos formulados a los colombianos, sin necesidad de tutelas, pues  éstas ya no asustan a las EPS. Que dejemos de ser más importadores que exportadores. Que el micro tráfico no nos siga haciendo daño, pues nuestros muchachos se nos están perdiendo por culpa de la droga.

No permitir el reciclaje de personajes como César Gaviria, Ernesto Samper y Horacio Serpa. Bendito sea mi Dios. Colombia no se merece ese castigo. Si las Farc quieren ayudar, que se paren en la raya con estas exigencias. Se los agradeceremos.

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    martes 26 de julio, 2016

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