Otra consulta prescindible

François R. Cavard M.

La tal consulta anticorrupción del domingo 26 de agosto prueba que el neopopulismo del siglo XXI no se cansa de emprender causas perdidas, que el mamertismo capitalino estrato seis se especializa en inventar y fomentar divisiones para alejarnos de la equidad, que la exigua izquierda colombiana persiste en autoproclamarse defensora de lo legítimo promoviendo lo que ya es Ley.

Cobarde e infame fue utilizar la paz, un anhelo de todo ciudadano demócrata, para no sólo tratar de validar un acuerdo de impunidad para los derrotados cabecillas de las farc, sino también para tratar de lavarles los millonarios recursos provenientes de sus actividades criminales… Ruin y cochino, por decir lo menos, fue tratar de anteponer al dolor, al sufrimiento y a los anhelos de verdad, de justicia, de reparación y de no repetición de las víctimas de las farc -Corporación Rosa Blanca, entre otras- toda clase de prebendas y reconocimientos a esos degenerados líderes narcoterroristas. Y Colombia dijo No.

Pero, como si el público y masivo rechazo de los colombianos decentes a esa vulgaridad de claudicación al narcoterrorismo no hubiese sido suficiente (el 87% del censo electoral no apoyó ese acuerdo), ahora pretenden enarbolar las banderas de la lucha contra la corrupción como suya. Al paso que vamos, para la campaña presidencial del 2022 seguramente se apropiarán de la causa contra la enfermedad y contra la muerte para conseguir votos, como si alguien quisiese enfermarse o morirse.

La consulta anticorrupción no tiene nada de emprendedora, pretende legislar sobre lo vigente, y nada aportará a la equidad.

Votar en ella tan solo alimentará las aspiraciones electoreras de una persona, no bote su voto.

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jueves 16 de agosto, 2018

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