¿Pactos por el país?
Billete a la jauría
Una propuesta del señor Gustavo Petro sobre emitir billetes para controlar la pobreza pasó de largo, como muchas cosas en este país, cuando algunos medios de información comprometidos ideológicamente con la minoría zurda del pensamiento político nacional se hicieron los sordos, mudos y ciegos al respecto.
Como todo lo de este político, esa también es una propuesta populista, que busca atraer gente caída del zarzo, de mente calenturienta, para que caigan en ese redil desesperante que busca, de cualquier manera, votos a como dé lugar.
Bien dijo alguien que “pensar que imprimiendo billetes se acaba con la pobreza es como pensar que imprimiendo diplomas se acaba con la ignorancia”.
Mejor definición no puede existir. A cual más sabe que eso sería catastrófico para la inflación. Emitir papel moneda y repartirlo a la ciudadanía, como propone Petro, para “cubrir sus necesidades”, solo lograría como resultado que el dinero perdiera su valor y solo podría cubrir el costo de producción.
El dinero no es sinónimo de riqueza sino un mecanismo de intercambio, es decir, un medio de pago. La riqueza no está ligada a la impresión desaforada de papel moneda, sino al trabajo, actividades o productos que reflejan esa riqueza, tal como lo establecen las enseñanzas de la economía en general.
En Venezuela, lo último que se conoce es que Maduro ordenó emitir dinero a la topa tolondra, tratando de calmar el hambre y los problemas sociales de los venezolanos y lo que logró fue que la inflación llegara al veinte mil por ciento.
Fue peor el remedio que la enfermedad y hoy, el peso bolivariano no vale nada. La gente se desesperó más, pues tenía en sus bolsillos millones de bolívares o petros, como después los denominaron, pero no les alcanzaba ni para una chuspita con leche de 200 mililitros. Así que no podemos equivocarnos.
Con propuestas como esa, Petro nos llevaría al caos social total.