“Pandora papers”
Sí, es cierto, cualquier persona puede invertir su dinero en lo que crea conveniente, siempre y cuando ese dinero corresponda a una herencia, por ganarse una lotería o por que tuvo suerte en el juego de la “bolita” pero, de allí, a invertir o a esconder mucha plata en “Islas Caimán” o similares, donde nadie le descubra su riqueza, eludiendo investigaciones, pago de impuestos o secuestros, es otro cuento.
A muchos, muchísimos, nos llama la atención que de vez en cuando se descubran “inversiones” realizadas por exmandatarios, dictadores, exministros, congresistas y demás personajes que hayan tenido o tengan relación con gobiernos a los que “prestaron sus servicios”. Cualquiera puede suponer que gran parte de esas “inversiones” están relacionadas con el desfalco de los tesoros públicos, con el “ají” de grandes contratos o con el “cómo voy yo”, salvo que muchos de los involucrados hayan sido muy ricos antes de ocupar un solio o un cargo preponderante. No deja de llamar la atención entonces, que, quienes alguna vez fueron o son funcionarios o políticos de alto relieve, sean los que figuren en esos listados de “inversionistas” de alto turmequé, donde no hay ningún perico de los palotes.
Se supone que, al menos en el nivel latinoamericano, quienes hacen política para lograr un cupo meritorio en el mundo del subterfugio y de la doble moral, son personajes de medio pelo, es decir, requieren de poder para acomodarse a un estatus social y económico que no poseen o tienen medianamente. Conozco a muchos de ellos que, viviendo en condiciones normales, de estrato tres a uno, lograron inmiscuirse en la política, tuvieron suerte, o agallas y, porque no, contaron con buenos “padrinos “y, hoy, sus condiciones cambiaron totalmente, posiblemente también con “inversiones” adscritas a esas relaciones como “Pandora Paperas”, solo que le dieron prelación informativa a quienes gobernaron y no a aquellos que ocuparon posiciones inferiores pero que, de alguna manera, también deben estar en estos listados.
Podrán decir que es pura envidia mía. No. Es que por un lado es bueno dormir bien y por otro, es doloroso saber que los “capitales fugados” son muchos, dinero mal habido, vaya a saber uno pero que, de todas maneras, es plata que le puede servir a nuestros países para crear empresa, dar empleo y mejorar las condiciones en general.