Pánico en el túnel
No me vengan con el cuento que lo acontecido el martes en el Túnel Mundialista es un evento aislado.
Este hundimiento se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para los caleños.
Unas veces es bloqueado por motociclistas, en otras oportunidades los motociclistas se estrellan los unos contra los otros.
Muchas veces motociclistas encienden a varilla los vidrios de los carros.
Para rematar decidieron, como no pasa en ningún túnel del mundo por largo que sea, ejecutar un operativo sicarial, que tuvo como víctima y como una paradoja de la vida al hijo de quien construyó la Torre de Cali, vecina a la salida del Túnel.
Un operativo en este sitio, tiene gravísimas connotaciones para la ya grave percepción de inseguridad de los caleños, pues queda a una cuadra larga del Comando de la Policía.
Este operativo sicarial unido a atracos masivos en edificios, en establecimientos de comercio y supermercados, evidencia que no hay en la matriz de seguridad un plan de control territorial, en un lugar que debería tener su propio esquema, como sucede en otras ciudades.
Este túnel, así como su Boulevard se le salió de las manos a la ciudad, pues la Administración Municipal se olvidó de ejercer soberanía, dando lugar a que por el túnel el crimen organizado ejerza un control ilegal y en su Boulevard el microtráfico reine.
Quedan muchas preguntas: es verdad o no que el crimen organizado tiene secuestrada a la ciudad de Cali, por ausencia de políticas públicas claras de seguridad, que en la práctica parecen reemplazadas por las posturas light del Secretario de Seguridad, quien entre otras cosas se burla de los concejales, pues no asiste a los debates.