Paz imperfecta
De todas maneras, si prosperara el proceso que se adelanta con las Farc, se lograría una paz imperfecta porque otros actores armados seguirían en acción. Con el ELN existe una posible apertura para trabajar desde Montevideo con la mediación internacional del presidente José Mujica, con Ecuador y Brasil.
La guerrilla del ELN, aunque minoritaria en unidades y frentes respecto a las Farc, ejerce aún una presencia inquietante en el oriente colombiano y otros sitios.
Esa disminución de tropas los lleva a acudir más al terrorismo como forma de hacer presencia y mostrarse con capacidad de daño.
Aunque tratan de ejecutar un terrorismo selectivo, se equivocan y afectan a la población civil, como ocurrió en junio con el ataque al campamento petrolero de Caño Limón, en Arauca.
Además de intentar ser selectivos, han concentrado la mayoría de acciones contra enclaves económicos de minería o de empresas dedicadas a la explotación de recursos naturales.
Al mismo tiempo incurren en contradicciones, atacan oleoductos para presionar a esas compañías extranjeras al pago de cuotas o aportes, pero derraman el crudo a los afluentes hídricos que ocasionan daños a la salud.
Se financian con empresas extranjeras pero al mismo tiempo protegen la explotación de cierta minería ilegal promovida por grupos nacionales con vínculos non sanctos.
Una inquietante forma de mantenimiento y obrar de los frentes guerrilleros de las dos insurgencias es la relativa autonomía que logran de facto respecto a las direcciones centrales (el Secretariado y el Coce), situación que descompone más a las guerrillas porque se pierde la unidad de mando, con ello se descontrolan las acciones, se indisciplinan los frentes, y ante el eventual proceso de paz con el ELN la confusión está cundiendo.