Percepción en blanco y negro
La manera de procesar la información que se recibe del entorno determina la postura como cada uno juzga los hechos y acciones del día a día, pero es tal la complejidad en la comprensión humana que la mayoría forma sus juicios bajo la óptica del blanco y negro, sin matices, o conceptuando desde el precepto maniqueo de la reflexión entre lo bueno y lo malo, sin niveles. Esta manera de entender el mundo genera altas cargas de polarización desde el plano íntimamente local hasta el internacional. Y estos son ejemplos actuales para comprobarlo.
El cuidado del patrimonio arquitectónico y cultural de San Antonio ha sido motivo de desunión entre residentes por desconocer que hay que adaptarse al cambio y asociarse para no fenecer.
La inmigración árabe a Europa ha dividido al continente entre nacionalistas chovinistas y los defensores de recibir extranjeros sin exclusiones. La realidad muestra que hay que hacer excepciones por culpa del yihadismo.
Los papeles de Panamá son informes valiosos que inmiscuyen a evasores y ciudadanos desprevenidos que han sido asesorados maliciosamente, de ahí podemos concluir que satanizarlos a todos es solo el ejercicio maniqueo entre el bien y el mal.
Reflexionar sin radicalismos si se incluye a las bacrim en diálogos con el Estado es necesario. La razón es simple, ellos son los descendientes de las negociaciones con paramilitares mal concluidas y son fuertes agentes de violencia en Colombia. La visión de un país entre buenos y malos o en blanco y negro es viciosa y propia de una realidad inexistente en un tejido social tan diverso como el colombiano.