Perú y la crisis política

Alberto Ramos Garbiras

Las protestas de noviembre-14 en Perú se pueden explicar como la reacción inmediata por el descontento acumulado desde el año 2017 cuando todo el país se enteró que sus sucesivos presidentes desde el año 2001 estaban incursos en el escándalo de Odebrecht; luego la expulsión del presidente Kuchinsky en marzo de 2018 que revestía aspectos de la misma trama; ascendió su vicepresidente Martín Vizcarra y comenzó a aplacar los ánimos al enfrentar la corrupción desbordada. Y aparentemente lo hizo bien porque se distanció de la clase política en descomposición al punto de disolver el Congreso en septiembre 2019, llamar a elecciones y tratar de cambiar el cuadro político.

Vizcarra cometió un error garrafal al no presentar listas propias o hacer alianzas en esas elecciones atípicas, se quedó sin congresistas y en un país donde el congreso es unicameral la situación es más inestable al no tener bancada de partido, apoyos directos y quedar al albur de arreglos ocasionales, máxime en Perú donde existen al menos 26 partidos políticos: Un pluripartidismo desbordado y una falta de coherencia de los viejos partidos. Aún los peruanos no han podido vencer el lastre del fujimorismo y su fardo de corrupción que ha corroído a todos los estamentos de la administración pública.

Más de la mitad de los congresistas están siendo investigados , se reprodujeron en la elección , no hubo cambios sustanciales y la enfilaron contra Vizcarra el menos corrupto de la clase política pero tenía un pecadillo ejecutado en la Gobernación de Moquegua desde el año 2014, sobredimensionaron el supuesto delito pues aún no había sido juzgado formalmente y acudieron a declarar la vacancia, una especie de revocatoria directa que se obtienen con la mayoría de esa sola Cámara compresional, a través del artículo 113 numeral 2 de la Constitución :incapacidad moral. Un injerto del parlamentarismo sin ser un sistema parlamentario.

Organizaron a horcajadas una mayoría de investigados y perturbados por las políticas de Vizcarra que quería corregir el rumbo del país. Ya lo había intentado hace dos meses y no les funcionó. Lo que hicieron fue hacer explotar la olla donde la cocción no aguantó más y la gente rechazó la impostura de Manuel Merino que con su presidencia efímera y espúrea hizo reventar la caldera social.

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domingo 22 de noviembre, 2020

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