Petro y su guardia indígena
Como se esperaba, Petro y sus equipos ministeriales decidieron aterrizar el pasado sábado en Cali, más concretamente en la Universidad del Valle. Como era de esperarse, igualmente el presidente Petro había quedado comprometido de estar presente para iniciar el hoy llamado ampulosamente “Diálogo vinculante” a partir de las 8:00 A.M. y haciendo honor a su estirpe, llegó a las 2:45, tal como hacían los déspotas del pasado reciente.
Mientras el presidente llegaba a la ciudad, se puso en marcha todo un aparataje que según me cuentan, desde distintas orillas, borró de la faz de la tierra la legitimidad universitaria, ratificando en esta ocasión lo que es verdad sabida desde hace muchos años, como es que la Universidad del Valle ya no opera como un campus universitario, si no como un cabildo indígena.
Lo acontecido adquiere ribetes de absoluta gravedad. Durante las 6 horas y más que duró el incumplimiento a la cita por parte del presidente, la guardia indígena por un lado actuó como autoridad política y territorial, controlando no uno si no varios anillos, que el etnopopulismo de este gobierno le ha concedido al ya identificado país indígena colombiano.
Para no ir más lejos, lo cierto es que quienes pudieron sentarse tranquilos en medio de aguaceros torrenciales, tuvieron que pasar por los filtros que sin distingo de rango y autoridad exigían los empoderados caciques, taitas y chamanes del cabildo de la Universidad del Valle.
Fue tanta la minucia para ingresar que muchos funcionarios de mediano y alto rango tuvieron que devolverse ante la imposibilidad de cumplir con los protocolos de los fieles guardianes indígenas del presidente Petro.
Lo más aparatoso se desarrolló dentro y mientras trascurrían las 6 horas del incumplimiento, ya que algunos de los ministros, me cuentan, dedicaron parte de sus discursos a legitimar las acciones pasadas y futuras de las llamadas “primeras líneas”, como fueron el saqueo y el bloqueo a que nos sometieron a los caleños y que hoy día ya se encuentran los procesos de algunos de los detenidos por las asonadas en trance de gozar de plena libertad, pues cursan en el Congreso amnistías e indultos a granel, para quienes delinquieron bajo la sombrilla del mal llamado estallido social.
Ya entrado en gastos y con la presencia del caudillo presidente, se dio curso al “Diálogo vinculante”, bajo la égida de un discurso por parte del presidente donde invita a sus seguidores a salir en masa a las calles de Cali para defender sus propuestas que cursan en el Congreso e ir tejiendo poco a poco una situación de caos y desorden que adquirirá cada día más importancia, hasta llegar en pleno furor a las elecciones del próximo año.
Queda en el aire la pregunta, si en el campus funcionó la Universidad del Valle o el cabildo indígena. El descontento fue general ante esta confusión.