¿Pico y placa para qué?

Christian Caicedo de la Serna

La designación de Hadad como Secretario de Tránsito de Cali es acierto del alcalde Guerrero; su trayectoria habla por sí sola; profesional serio y honesto hasta donde mi intuición alcanza. La movilidad y pico y placa son antipopulares, pero hacen parte del orden urbano y en nuestra cultura, en nuestra idiosincrasia, el orden es antipopular y tiene costo político que crece en la medida en que se insista en lograrlo, así como el desorden citadino favorece políticamente al gobernante permisivo, que pase por alto a propósito sus deberes administrativos. Cali hoy es ciudad sin identidad, sin sentido de pertenencia, producto básicamente de sesenta años de inmigración anárquica, convertida en maquinaria creadora de votos sin importarle a los políticos usufructuarios la carencia de infraestructura urbana, creando necesidad y problema, pero satisfaciendo objetivos personales: escaños en cuerpos colegiados.

Se califica de innecesaria la medida del pico y placa solo porque incomoda, no porque no sea necesaria. Y es forzosa, hasta que en Cali se haga reestructuración vial –peatonal, automotor, ciclística- en muchos sectores urbanos y periurbanos, con criterio serio de ciudad, dando fin al desarticulado y atropellado crecimiento que año tras año se incrementará.

Esto, soy consciente, es proceso dilatado, muy costoso, muy técnico y para que funcione hay que atacar la corrupción administrativa. El problema del pico y placa está en buscar alternativas y resulta que la más generalizada, El MIO, no desestimula el uso de transporte privado.

Cali está en cuidados intensivos desde hace años; sus enfermedades cada día progresan y hay que tratarlas con medicinas acertadas y no con acertijos, ni paños de agua tibia. Ni el Milagroso de Buga resuelve el problema en un dos por tres…

Comments

    sábado 9 de mayo, 2015

    Otras Noticias