Plaza de Caycedo
Un lugar que conserva la memoria histórica de la ciudad, que de alguna manera es el epicentro de la misma, por donde transitan a diario turistas de todo el mundo que día a día visitan más a esta sultana del Valle.
Una plaza que es de todos pero que por esa misma razón es de nadie, se muestra hoy como un muladar donde habitan vendedores, mercachifles, pensionados, varados, algunos “ladronzuelos” de poca monta (incluso algunos de alta monta), mujeres mostrando un abdomen protuberante queriendo llamar la atención de algún hombre perdido en ese sitio, también se encuentra toda clase de artículos que se exhiben al paso del transeúnte.
Triste saber cómo se pierden los lugareshitos, los espacios que deberían estar limpios, nutridos de actividad cultural y artística organizada, que recoja a todos aquellos jóvenes que están en semáforos bajo estos incinerantes rayos de Sol y los ubique allí para sus perfomance cada día se enloda más, aun habiendo ubicado las bancas hacia afuera, para evitar que prostitutas y sus “galanes” hiciesen allí sus citas amatorias. De nada sirvió, allí siguen.
La ciudad le da la espalda, mira hacia otros escenarios, abre vías rápidas, construye edificios, se atasca en el MIO, se reduce al fútbol, pero la plaza de Caycedo sigue su abandono…
Ni qué decir de la administración municipal, que lo único que hizo fue lo de las bancas que ya dije, que terminó en una hilaridad propia de este nuestro país que tiene reacciones súbitas y afiebradas, que llora como el alcalde, y al que Gabo bien supo definir como el país del “realismo mágico”.