Populismos
La democracia liberal no es perfecta, ni ha brindado todas las garantías, ni ha logrado un punto de satisfacción para el ejercicio de los Derechos Humanos, los derechos sociales, culturales y económicos; ni los colectivos y del medio ambiente. Precisamente la democracia liberal con todas sus taras e imperfecciones ha sido en gran parte la razón del rebrote de los populismos de varias caras.
Por las insatisfacciones de la población y el desencanto con dirigentes tradicionales. La mayoría de los países europeos y americanos están en mora de hacer cada uno la reingeniería a las democracias ancladas en lo representativo y participativo que funcionan en lo apariencial, pero no en lo real, hay que buscar el interés general y el bienestar de la población.
Además, el populismo si bien es cierto no conforma un sistema ni una teoría científica, para la ciencia política sí es una ideología y no una epidemia viral. Lo viral es el uso abusivo de las redes sociales. En la acepción marxista, ideología es todo aquello que se construye con nociones, ideas y argumentaciones para lograr sostener algo, como la religión o el derecho, a fin de apuntalar a una clase o a una casta en el poder.
Y el populismo del siglo XX lo logró. Ahora este neopopulismo de variadas formas también se impulsa y construye con discursos de quienes pretenden relevar a los partidos en obsolecencia o a clases dirigentes anquilosadas y embelesadas con el poder sin lograr el bienestar de excluidos, precarios, destechados, y arrancados de la tierra, entre otros.