Por el respeto
Dejé de leer a Daniel Samper Ospina desde que publicó uno de sus acostumbrados artículos burlescos -recuerdo que era un Día de la Madre- en el que con su acostumbrado estilo mordaz y corrosivo ridiculizó a una mamá y el nombre de su bebé recién nacida. Mi condición de padre de dos niñas pequeñas y el respeto profundo que siento por la condición materna hizo que se despertara en mí tal grado de fastidio hacia este personaje que opté, como medida de salud mental, por no volver a leerlo nunca más.
Hoy que es noticia en las redes y medios la controversia entre este desagradable humorista y el presidente Uribe, quiero escribir en esta nota edito-rial que apoyo ciento por ciento la posición del expresidente y creo que no existen mejores palabras que las suyas propias para explicar el porqué de mi visión: “La libertad de prensa, incluido el humor y la sátira, no autoriza violar derechos del menor, ni irrespetar a la mujer, tampoco ofender al grupo de ciudadanos de una región de Colombia”.
Fueron muchos los periodistas pertene-cientes a los grandes medios que prontamente firmaron un comunicado criticando al expresidente. Yo, sin dudarlo un sólo instante me sitúo al lado contrario, y considero que, aunque los firmantes de dicho comunicado son muy reconocidos periodistas, no representan a la generalidad de aquellos que profesamos la apasionante labor de comunicar. Entiendo ahora la razón por la que hoy en Colombia los grandes medios tradicionales de comunicación cuentan con tan sólo un 51% de aprobación y una imagen desfavo-rable del 46%, según la última encuesta Gallup.