Precios y pies

Rodrigo Fernández Chois

Un precio es una cantidad de dinero que se estaría dispuesto a recibir  a cambio de un objeto, mercancía o servicio. Hasta aquí es simple la ecuación, pero detrás de un sistema de precios existen dinámicas que lo hacen no del todo sencillo y por ende objeto del interés de analistas.

Es el caso del sistema general de precios de los productos básicos que componen nuestra canasta familiar y que afecta el bolsillo del grueso de la población. ¡No es extraño el debate alrededor del tema de días pasados!

El precio de una mercancía, producto o servicio en un mercado libre es el resultado de la interacción de oferta y demanda. Sucede así con la papa y con todo el universo visible y algo del invisible. Pero los precios no siempre se conservan igual, de hecho pueden variar según contextos de tiempo y lugar.

La ecuación de precios se hace más compleja: Primero, se le añaden más eslabones de acuerdo con las diferentes instancias de intermediación que puedan llegar a existir entre el oferente primario y el consumidor final.

Otros grilletes si al producto que estamos analizando se le “agrega” valor; por ejemplo, en el caso de la papa, si ha sido transportada, escogida, pelada, cortada, empacada, cocinada, etc.   Y existe también en el laberinto de nuestra ecuación unas argollas que elevan el precio final: valores agregados sobreestimados, especulación o incluso abusos. Sin embargo, como compradores libres podremos siempre buscar desintermediación y desistir de comprar en lugares donde advirtamos desproporciones exageradas. A esto último los economistas lo llamamos  “votar con los pies”.

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    miércoles 17 de febrero, 2016

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