Presidencialismo versus parlamentarismo

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

La anterior Constitución Política era presidencialista. La de 1991, aprobada por una asamblea nacional constituyente, es criticada de ser parlamentarista. Recordemos que otrora, los ciudadanos votamos mediante papeletas acorde a una sola simpatía partidista, para elegir presidente de la república y congresistas políticamente afines. En 1970, la Alianza Nacional Popular ANAPO reclamó el triunfo de Gustavo Rojas Pinilla, argumentando que sus resultados fueron mayoritarios en concejos y en asambleas. Entonces sólo había dos partidos tradicionales, y el de oposición. Pero esto cambió, ahora se reconocen varios partidos y los electores pueden escoger presidente de la república de un color y simultáneamente votar para el Congreso, marcando candidatos de partidos contendores. Esa dualidad es producto de la corrupción y la falta de conciencia política. Dicen que el poder político lo tiene el Congreso de la República, aparato que respalda o frena los proyectos del Gobierno. Si el Ejecutivo quiere hacer reformas tiene que pactar coaliciones a cambio de puestos burocráticos. Otra talanquera es la ley de bancadas porque prohíbe a los congresistas de determinado partido asumir posiciones independientes frente al Ejecutivo, so pena que el partido les sancione disciplinariamente por desobedecer a su director. En los próximos comicios democráticos sólo los electores evitaremos futuros pulsos, en la medida que votemos a conciencia por un solo proyecto político. No es que la Constitución de 1991 haya entregado todo el poder al Congreso, sino que los ciudadanos somos causantes cuando votamos por un candidato predilecto a la presidencia, pero en el tarjetón marcamos otros números para elegir congresistas de distintos partidos, reconocidos por sus ideologías contrarias.

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miércoles 26 de febrero, 2025

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