Presunción de plagio

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Claro que hubo, hay y siempre existirán los plagiadores, pero será difícil comprobar sus conductas. Es un delito contra la propiedad intelectual esa conducta de quien publica y firma como suyo un libro ajeno o transcribe algunos párrafos sin citar las fuentes. Plagiamos al adueñarnos de textos al pie de la letra, cuando no resumimos o no creamos nuestra versión.

Si un profesor expone sus clases o un político pronuncia discursos sin auto-adjudicarse de manera expresa lo dicho, no rayará en plagio. Sin las ideas antecesoras seguramente el pensamiento humano se hubiera estancado. Sería imposible la docencia porque los maestros para evitar incurrir en plagio se convertirían en una especie de diccionarios de autores y con ello aburrirían a sus alumnos.

Pio Baroja satirizó el concepto: “Todo lo que no es autobiografía es plagio”. Denunciaron de plagio a Carlos Vives y a Shakira por “La bicicleta”. Los detractores de Gabriel García Márquez pretendieron enlodarlo, para atajar su éxito editorial, diciendo que había copiado “Cien años de soledad” de “La Comedia Humana” de Balzac y de “Los sangurimas” de José de La Cuadra. En la virtualidad las conductas plagiadoras entre los jóvenes confundirán más a los maestros porque lo libresco es relevado por la nueva cultura del bajar y pegar de las redes sociales.

Ahora con su teletrabajo los docentes deberán caminar muy cautelosos por los campos virtuales minados de palabras ajenas. Hace ocho días anuncié de manera expresa que le plagiaba a Fabio Larrahondo su “pregunta fregona”, pero algunos lectores no me entendieron el chiste, porque le reconocí autoría.

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viernes 31 de julio, 2020

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