Privatizaciones
Friedrich Von Hayek, célebre economista precursor de la teoría del estado de mínimo tamaño, cimentó sus disertaciones en la amenaza que representaba la excesiva injerencia de los estados en las libertades individuales y en consecuencia sobre toda la sociedad.
En 1944 cuando publicó su libro “Camino de Servidumbre” el autor expuso su oposición a la planificación económica centralizada y las ideas colectivas, en razón a que si un estado demasiado fuerte controla la economía, este regularmente tiende a transformarse en un estado totalitario, sin importar si su ideología es de izquierda o derecha.
En consecuencia a estas prédicas, a mediados de los 80s y con base en la teoría económica neoliberal que él creó con su colega Milton Friedman, en Latinoamérica se comenzó un proceso de privatizaciones de empresas y organizaciones no indispensables para controlar la estabilidad de los estados, entendiéndose que se exceptuaban el dominio de las fronteras, la seguridad interna y las fuerzas militares, debiéndose trasladar a manos privadas el resto de actividades.
Esta línea de acción suscitó encendidos debates entre privatizadores y opositores, la cual llega hasta nuestros días con la acalorada polémica que se registra en torno a la venta de ISAGEN y a la cual entrarán nuevas discusiones con las posibles privatizaciones a ETB, EEB y Emcali.
Pero antes del debate en torno a la conveniencia o no de privatizar servicios, primero debemos considerar si tenemos la regulación exacta y el control sobre la protección del derecho a los servicios básicos esenciales para los usuarios, obligación mínima en cualquier estado de derecho. Porque a partir de ahí la polémica será económica.