Progresemos dialogando

Rosa María Agudelo Ayerbe

Creo que a estas alturas a la Terminal Sur del MIO la rodea un diálogo de sordos en el que cada parte expone sus argumentos sin que los otros escuchen, analicen sus argumentos y estén dispuestos a ceder. Una cosa es clara, la obra es de gran importancia para la consolidación del sistema y para mejorar la movilidad en el sur. Sobre la ubicación, la compra, el costo del lote y el impacto ambiental hay demasiadas preguntas con múltiples respuestas, muchas de ellas dadas desde la defensa de intereses particulares.

Empezaré por el tema que ha ocasionado las últimas protestas, el daño al humedal. La CVC afirma que no habrá afectación alguna. Los ambientalistas dicen lo contrario. En torno a la compra del lote también hay muchas inquietudes, ¿Hubo una reventa en la que Metrocali pagó un sobrecosto? ¿Se puede o no empezar una obra pública en un lote del que Metrocali todavía no es dueño aunque tenga en firme la compra? Oigo los argumentos de la entidad y me satisfacen; oigo los de los abogados que se oponen y también los encuentro razonables. Desde un aspecto técnico, ¿la ubicación es la adecuada? ¿Es conveniente que una estación de cabecera esté en medio de un barrio? ¿La escogencia favoreció un negocio de particulares?

Los cimientos de esta Torre de Babel es la crisis de confianza en la que está sumida el país. El entorno de los “Odebrecht” puso nerviosos a los caleños.  Lo público es sinónimo de corrupción. Esa realidad le impone a la administración obligaciones diferentes, debe socializar más, rendir cuentas e involucrar múltiples actores. Sin embargo, los ciudadanos tampoco pueden ser palos en la rueda que se oponen a todo perse.

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    lunes 28 de agosto, 2017

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