Protección al agua

Carlos Cuervo

En septiembre pasado el joven defensor ambiental Andrés Vélez, entonces candidato al Concejo, denunció enfáticamente ante los medios de comunicación la orfandad en la que se hallaba la dirección de Parques Nacionales, la cual como un moderno Quijote combatía en solitario en contra de los molinos depredadores de la minería criminal y los colonizadores en la reserva Farallones de Cali. Gracias a la labor de medios emprendida, llegó el acompañamiento del Gobierno Nacional y de la Alcaldía de Cali, entonces se inició un proceso coordinado para eliminar del parque a los verdugos de los recursos naturales no renovables.

A partir de ahí las autoridades lograron destruir 23 campamentos, desmantelar 68 cambuches, inutilizar un gran número de plantas eléctricas, de motores y de cilindros de golpe, como también 25.800 metros de manguera y 19 tanques de cianuro.

Además se clausuró el túnel de trasvase de la quebrada La mina, desviada de la cuenca del río Cali hacia la cuenca del río Anchicayá.  Con este panorama y por la arremetida del fenómeno climático del niño sobrevino un cruento racionamiento de agua para seis comunas caleñas.

Ante este hecho nace la pregunta ¿Por qué la empresa que potabiliza y comercializa el vital elemento no protege dos de sus fuentes de agua? Mientras la EAB en Bogotá cuida el páramo de Chingaza, fuente importante de recursos hídricos, EMCALI descuida las cuencas de los ríos que alimentan los acueductos de La Reforma y San Antonio.

Cabe anotar también que otras autoridades ambientales que debían cuidar los recursos naturales de los caleños fallaron en esta misión.

¿Cuál será la razón?

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    jueves 3 de marzo, 2016

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