Protestar o argumentar

Rosa María Agudelo Ayerbe

Quisiera escuchar un análisis sin tinte político de la ley de crecimiento económico que se debate en el Congreso, quisiera escuchar sus pros y sus contras más allá de los lugares comunes.

Me gustaría que quienes la atacan sustentaran porqué no están de acuerdo, qué impacto tiene y cómo la sustituirían. Pero no, en Colombia ya no debatimos a partir de un conocimiento claro de lo que hablamos. Es triste solo encontrar ciudadanos repitiendo como “loros” frases vacías como las esquelas de Corín Tellado, que suenan bonito, no dicen nada y le “cuadran” a cualquier romántico.

Esta “democracia de la calle” me decepciona por la banalización a la que ha llevado los problemas de nuestro país. Problemas que hemos decidido, como es propio de un país subdesarrollado, abordar desde las pasiones y los sentimientos y no desde la razón, los modelos, la prospectiva o los argumentos.

Es grave que la base del debate que estemos dando no sean los hechos y los datos sino el gusto o el disgusto que nos genera una persona u otra. Un debate en el que además nadie propone soluciones. Así cualquier construcción será un verdadero adefesio. ¿A quién le sirve que además del caos impere la confusión? A nadie, por eso todos deberíamos hacer el esfuerzo de ir a la fuente directa. En el caso de la reforma tributaria, para opinar, mínimo deberíamos leerla y tratar de entenderla.

La información está disponible. En internet encontré no solo los textos sino también las actas de las reuniones. Sería fantástico que para debatir fuéramos más allá de la profundidad del Twitter y de la seriedad de los memes.

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lunes 16 de diciembre, 2019

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