¡Qué miedo!
Es indudable que la justicia en Colombia está muy cuestionada. Como dice el exministro Fernando Londoño: “La gente les tiene más miedo a los jueces que a los bandidos.” No es sino analizar el reciente caso del cantante al que le asesinaron a su esposa por no dejarse atracar y, posteriormente, para evitar su muerte, mató al atracador.
Ese pobre hombre, por error de una fiscal, estuvo a punto de ser encarcelado. El martes anterior, en Bogotá, tres sujetos atracaron una entidad financiera, llevándose 16 millones de pesos, encontrándose en la salida con unas personas que iban armadas, quienes reaccionaron, dando de baja a uno de los ladrones y dejando mortalmente herido a otro.
El dinero se recuperó. Infortunadamente, un juez está tratando de capturar a quienes, en un acto de justicia, pues la policía nunca llegó a tiempo, defendieron su vida y los intereses de la entidad atracada y sus ahorradores. Y como cereza en el pastel, le dieron libertad a uno de los capos del “cartel de la toga”, abogado Ricaurte, por vencimiento de término, así como a Carlos Palacino, el del robo a la salud. Ni la fiscalía ni los magistrados de la Corte Suprema, actúan correctamente. La justicia viene fallando, por corrupción, desde la época del escándalo de Colpuertos, por esa triste historia de pensiones ilegales.
Los colombianos nos preguntamos, entonces, que les pasa a los jueces para que actúen de esa manera. ¿Será por la formación en las facultades del Derecho o, por la creación de la JEP, creada para amnistiar a quienes cometieron crímenes de lesa humanidad?