Que se nos repita el milagrito
En buena hora se estructuró la coalición entre los tres candidatos que representan el “No” y que personifican la derecha. Veo humo blanco que promete a muchos colombianos un parte de tranquilidad política.
Es el resurgir de una esperanza para quienes amamos la libertad de empresa, el derecho a la propiedad privada, una fundada devoción y respeto hacia la vida humana y que albergamos en lo más profundo de nuestro corazón la plena certeza de que existe un Creador a quien le disgusta jugar dados.
Soy simpatizante del Centro Democrático y como tal mi preferencia estuvo siempre ligada a uno de los precandidatos que desafortunadamente perdió en la encuesta de selección del movimiento.
Este hecho, aunado a la posición en mi concepto muy “aguas tibias” del ganador al afirmar que “ni trisas ni risas” con respecto a lo que la inmensa mayoría de los colombianos dijimos clara y rotundamente No, me hizo virar inmediatamente mi predilección electoral hacia el candidato independiente Alejandro Ordóñez, quien ha sostenido una firme, consistente y enérgica posición al respecto.
Ya las reglas están claras y el futuro del país está ahora más que nunca en juego. Mi voto en la consulta será por Alejandro Ordoñez y en las elecciones presidenciales por quien haya ganado la consulta. Si el No ganó a pesar de toda la maquinaria oficial y politiquera, los gigantescos ríos de mermelada y las amañadas encuestas que lo daban como el rotundo perdedor de la contienda; es posible que la Horrible Noche que nos agobia cese en la primera vuelta. ¡Quiera Dios que se nos repita el milagrito!