¿Qué tal si…?
Hay un ruido extraño en Cali alrededor de quiénes podrían ser los candidatos a la Alcaldía en 2027.
Como suele suceder cuando se acerca una elección, comienzan a sonar los nombres de siempre: Roberto Ortiz, que podría intentar nuevamente llegar al CAM; Clara Luz Roldán, exgobernadora del Valle; Carlos Andrés Arias, concejal de Cali; Mauricio Armitage, exalcalde; y Jorge Iván Ospina, cuyos mensajes parecen seguir muy conectados con el futuro de la ciudad.
A ellos se suman algunos exfuncionarios de administraciones anteriores.
Todos tienen algo en común: trayectorias reconocidas, experiencia política y una presencia que, para bien o para mal, los caleños ya conocen.
Pero me surge una pregunta: ¿qué tal si empezamos a mirar hacia otra generación? ¿Por qué no pensar en liderazgos más jóvenes, con nuevas formas de entender la política y de relacionarse con la ciudadanía? ¿Por qué no pensar el político y lideres menores de 40 años?
Se me vienen a la cabeza cuatro nombres. Seguramente hay más, pero estos, por sus recorridos y visibilidad, merecen entrar en la conversación.
Juanita Cataño es una mujer de carácter, cercana a las comunidades y con una trayectoria política interesante.
Comunicadora social, especialista en Gestión Pública y magíster en Desarrollo Territorial, Participación Ciudadana y Gobierno, fue diputada del Valle por el Centro Democrático y hoy es secretaria de Desarrollo Territorial y Participación Ciudadana de Cali.
Su cercanía con Alejandro Eder y su recorrido por los territorios la han convertido en una figura visible de la administración municipal.
Tiene experiencia política, formación y una capacidad de relacionamiento que merece atención.
Incluso ha expresado que sueña con ser alcaldesa algún día, aunque ha descartado aspirar en 2027.
Juan Felipe Murgueitio es otro nombre para considerar. Comunicador social, con maestría en Gestión Pública, llegó al Concejo de Cali con cerca de 10.000 votos por el Centro Democrático.
Ha trabajado cerca de dirigentes como Christian Garcés y Gabriel Velasco, y proviene de una familia con tradición política: su padre, Francisco Murgueitio, ha sido un reconocido dirigente conservador.
Tiene experiencia electoral, formación académica y ahora la oportunidad de demostrar sus capacidades desde el ejercicio público.
Gustavo Orozco. Politólogo, con estudios de seguridad en Estados Unidos, alcanzó una importante visibilidad mediática como secretario de Movilidad durante la administración de Alejandro Eder.
Su gestión generó aplausos, controversias y bastante conversación. Continúa proyectando un discurso centrado en la seguridad, el orden y la autoridad.
Su fortaleza podría estar precisamente en un tema que preocupa profundamente a los caleños: recuperar la sensación de seguridad y el control de la ciudad.
Andrés Lozano llega desde otro escenario. Ingeniero y empresario caleño, vinculado al entretenimiento, la publicidad y las actividades culturales, ha ganado visibilidad por iniciativas como Jacarandá y su trabajo alrededor del Bulevar del Río.
Su cercanía con sectores progresistas y dirigentes del Pacto Histórico lo ubica en una orilla política distinta.
Su experiencia empresarial y su conexión con espacios ciudadanos podrían darle una perspectiva diferente sobre Cali.
No estoy diciendo que alguno de ellos tenga que ser alcalde, ni siquiera que todos terminen siendo candidatos.
Tampoco que la juventud, por sí sola, sea garantía de buena administración.
Pero sí creo que Cali necesita ampliar su conversación política.
Dejar de pensar que las únicas alternativas están entre quienes llevan décadas recorriendo los mismos escenarios electorales.
La ciudad necesita experiencia, pero también ideas frescas, capacidad de ejecución, sensibilidad social y liderazgos que entiendan sus nuevas realidades.
Estos cuatro nombres provienen de caminos distintos, tienen fortalezas y debilidades, y seguramente mucho por demostrar.
¿Qué tal si, en lugar de preguntarnos cuál de los mismos vuelve a intentarlo, empezamos a preguntarnos quiénes pueden representar una nueva generación de liderazgo para Cali?
Tal vez valga la pena comenzar esa conversación desde ahora.