Reflexión
De esta forma llamó el expresidente Gaviria su propuesta de punto final, consistente en cobijar con los acuerdos de La Habana a todos aquellos que hayan cometido delitos con ocasión del conflicto armado interno, incluyendo, además, a los no combatientes, es decir, a todos los civiles políticos, empresarios, periodistas, etc., que hayan participado de manera directa en esta guerra sin cuartel.
Con el objeto, entre otras razones, según el expresidente, de evitar que estos no combatientes terminen pagando mas años de cárcel que quienes empuñaron directamente las armas, como ocurrió con algunos parapolíticos.
Bien, lo primero que quisiera señalar es que con esta “reflexión” en voz alta el expresidente nos centra en la discusión del asunto causante en gran medida de la polarización política actual: la justicia, la cual es sin duda la mayor preocupación no solo de las Farc, sino también de los militares encartados judicialmente y de los que eventualmente pudiesen resultar vinculados, en ambos casos aspiran ser cobijados por el perdón u objeto de las sanciones propias de la justicia transicional.
De otra parte no logran dormir -aún cuando no se atreven a manifestarlo expresamente- los civiles responsables o determinadores en la mayoría de los casos del hemoclismo que ha padecido Colombia en los últimos 50 años, para estos “máximos responsables” está pensada sobre todo la propuesta de Gaviria, según la cual serían cubiertos por la benevolencia de la justicia y del país, pero es preciso que acepten su responsabilidad, pidan perdón, reparen y den muestras reales de reconciliación como autentica garantía de no repetición.
Es preciso recordar que aunque las Farc no se inventaron la violencia en Colombia , tampoco el flagelo del narcotráfico, han realizado, claro, un meritorio aporte en esta cruenta vorágine.