Requisas en supermercados

Leonardo Medina Patiño

De un tiempo a esta parte, los supermercados han adoptado una medida por demás arbitraria, que atenta incluso contra la dignidad de los clientes, contra la buena fe comercial y vulnera -de plano- el principio constitucional de presunción de inocencia.

A diario se observa que en las entradas de estos almacenes se ubica el vigilante y requisa a cada cliente antes de salir, y verifica qué es lo que lleva en el carro de mercado o en la bolsa o en la mano, y revisa con la factura y todos como borregos hacen fila para que le impriman un visto bueno, antes de salir.

Ante ese hecho aterrador, elevé consulta a la Supervigilancia y ¡oh sorpresa! Sólo la autoridad de policía puede requisar a las personas, o lo puede hacer un vigilante de empresa privada siempre y cuando tenga acompañamiento de un agente de la policía. Incluso llega a decir el concepto que para ello deben existir otros dispositivos tecnológicos, para evitar los hurtos en los almacenes.

Pero como estamos en el país del Sagrado Corazón -que se lo entregamos hace algunos años y mire como nos lo tiene-, todos hacen fila y enseñan la factura como si hubiesen ido a hurtar al supermercado y necesitan demostrar su inocencia cuando esta se presume, y se dejan vulnerar un sagrado derecho, cuando la ley ha dicho lo contrario.

Hago la excepción del supermercado D1, que no tiene vigilancia en las porterías y todo fluye naturalmente, y creo que los índices de hurtos son muy bajos.

Allí debe actuar la personería de los municipios, con la oficina de defensa del consumidor en labor conjunta con la Supervigilancia, para evitar estos atropellos a los consumidores.

 

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miércoles 5 de junio, 2019

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