Roldanillo 450 años
Para quienes hemos vivido anímica y económicamente girando en lo que antes se llamaba la banda occidental del valle geográfico del rio Cauca, Roldanillo fue un extraño epicentro a tras mano de toda la región.
Era muy niño cuando por la carretera destapada que nos llevaba cada año a las fiestas del Divino de Ricaurte pudimos llegar hasta Roldanillo pues le habían por fin agregado el trecho que faltaba para dejar a Cali unido con el norte del Valle.
Fue esa independencia de la sociedad feudal que ha regido desde hace 450 años en mi comarca, lo que ha hecho de Roldanillo una población orgullosamente distinta a todo el rosario de ciudades establecidas a lo largo de este valle fértil.
Cuando fui aquellas primeras veces se daban el lujo de tener como su líder en medio de la godarria conservadora a la cimera figura liberal de entonces, Pacho Eladio Ramírez, quien sería a más de gobernador, el abuelo de Juan Lozano.
De aquellas épocas a esta, en Roldanillo han sabido volver ritmo las angustias que Colombia ha atravesado y a todas las ha superado.
Hoy día en sus entrañas sobresale como faro el recuerdo de Omar Rayo, nuestro más grande pintor, con un Museo tan impactante arquitectónicamente como legendario se ha vuelto su liderazgo cultural en Colombia.
Por sus cielos revolotean todo el año, y por estos días de enero si que más, los parapentes que influyeron tanto que terminaron convirtiendo sus calles y estaderos, sus parques y su paisaje en un pueblo turístico cargado de colorido y rebosante de cordialidad con los cada vez más numerosos visitantes extranjeros.
Yo, que he pasado tantos y tan sabrosos momentos en sus calles y con sus gentes, iré este fin de semana a celebrar su 450 años de fundación saboreándome en Mi Casita, a orillas del rio Cauca, uno de los tan variados platos de la culinaria regional recordando a Monseñor James Dávila, el médico albéitar y líder cívico que desde cuando fui gobernador hace 28 años me habló de este aniversario.