Salvemos las quebradas de Cali
La ciudad cuenta a los cuerpos de agua entre sus orgullos. Son siete ríos, ochenta humedales y al menos 43 quebradas, aunque lamentablemente muchos son usados como basurero o descarga de aguas residuales.
Particularmente los vertimientos de actividades agropecuarias, industriales, mineras y domésticas, junto a las invasiones en ciertas zonas, la disposición inadecuada de residuos sólidos, la pérdida de bosque y la expansión urbana ponen en riesgo el agua de Cali.
Los sucesos vinculados al cambio climático, como las crecientes súbitas, ya han causado muertes, en Siloé y otras partes de la ciudad. Cada que hay temporada, el mal estado de los cuerpos de agua de la ciudad nos cobra factura.
Somos una ciudad proxima a cumplir 500 años y debemos proteger nuestro líquido vital. Aplica para el 60 % de las quebradas de Cali y los humedales que están en mal estado, a pesar de los beneficios de estos ecosistemas para la vida en sociedad.
El camino más sencillo para lograr esta transformación es usar procesos redox, una práctica sustentable común en la minería para la biorremediación de los ríos.
La idea de los procesos redox es realizar una reacción química para liberar y capturar los metales pesados en el agua, que son muy peligrosos y envenenan a corto y largo plazo. Esto ocurre naturalmente a través de microorganismos, pero la idea es emplear distintos elementos en condiciones controladas, empleando sustratos, óxido de magnesio y algunos reactores, clarificadores y filtrados. Una vez descontaminado, el sedimento se puede transformar en abono o llevar al río sin un riesgo ambiental.
La intervención debe ser integral, iniciando por la creación de un Plan Quebradas, para proteger y recuperar las microcuencas priorizadas, enfocado en saneamiento ambiental; protección, conservación y reforestación; y la educación ambiental.
Podríamos empezar por la quebrada el Chocho, disminuir la carga contaminante de los drenajes ácidos de las minas de carbón que van por ahi y ayudar a los ríos Aguacatal y Cali. También debemos seguir con el cumplimiento de los Planes de Saneamiento y Manejo de Vertimientos, y desarrollar soluciones para los asentamientos incompletos.
Otras necesidades urgentes son la construcción de la PTAR del sur, del colector paralelo al río Aguacatal y la PTAR de Montebello, que daría servicios a Las Palma y Golondrinas.
Son proyectos que deben complementarse con siembras de árboles, jornadas de limpieza, talleres de educación ambiental y recorridos comunitarios que buscan generar apropiación por las quebradas. La presencia activa de la comunidad es vital para el sostenimiento de estas acciones.
Hagamos que la recuperación de quebradas y humedales sea una acción prioritaria dentro de las políticas medioambientales. Ejecutemos las acciones necesarias de una manera integral, sostenible, resiliente y sensible con la adaptación al cambio climático. Cali es una ciudad con muchas bondades ambientales y debemos protegerla.