San Andrés – I
Tuve el privilegio de pasar fin y comienzo de año en San Andrés junto con mi familia, lo cual me llevó a comportarme a lo bien, reflexionando mucho sobre el país y leyendo con apetencia la última publicación sobre la poesía y literatura de Borges.
La isla, como reflejo al cercenamiento de su plataforma submarina y mar territorial, vendidos a Nicaragua en un gran negociado, se encuentra abandonada, sucia, mal oliente y poco turismo nacional e internacional.
Al parecer están prefiriendo a Cartagena por muchas razones, entre ellas la voluptuosidad y esnobismo social.
Se nota el abandono del Gobierno central, como si se estuviera pasando cuenta de cobro por haber sido privilegiada en inversión por el gobierno de Uribe, que la dejó completa y en todo su esplendor.
Hoy se encuentra atiborrada de basuras por todo lado, se asesina sicarialmente una o dos personas semanales y existe la percepción del enclave de una bacrim en la isla, que resultaría inexplicable o paradójico o sospechoso, por decir lo menos, frente a las fuerzas de la Naval, el Ejército y la Policía, que tienen brigadas en su territorio.