Santrich
¿En qué momento el Estado de derecho se convirtió a favor de los delincuentes? ¿Por qué, si lo que se busca es la justicia, se cometen por los tribunales actos que generan reproche ciudadano, por lo protuberante en su injusticia? ¿Para qué la JEP?
Son interrogantes que me surgen una vez conozco la decisión de un tribunal hecho para la transición del conflicto a la civilidad y juzgar a los ex combatientes que absuelve a alias “Richi” de toda culpa, omitiendo que el sobrino de Iván Márquez confesó que era su cómplice.
Colombia entera está dolida, salvo algunos cómplices de la impunidad, al saber que se salieron con la suya.
Me duele como abogado saber que un magistrado pueda adoptar decisiones canallas como la absolución a “Santrich”, donde las pruebas son valoradas a su amaño.
Pero ya sabemos de antecedentes como lo sucedido con los computadores de “Raúl Reyes”, y los plazos laxos dados a alias el “Paisa” y a “Iván Márquez”, tío del socio de “Santrich”, quien sí paga condena en los Estados Unidos, para que se presentaran a la JEP y nunca lo hicieron con excusas carentes de sustento, como las de Petro ante la Corte Suprema de Justicia.
Da dolor de patria saber que en lugar de consolidarse la República en este año del bicentenario, se desvanece por donde menos debía hacerlo, como es el sector justicia.
La sociedad civil debe pronunciarse en las calles, y decirle a la JEP que no estamos con ella, que queremos justicia, no impunidad; por eso la renuncia del fiscal Néstor Humberto Martínez debe ser aplaudida.