Sara Baartman, Mujer hotentote con esteatopigia
Durante la época de la gran Maafa o el holocausto del europeo frente al negro africano, hubo acontecimientos de los cuales la historia nunca se ha oculado de visibilizar por la sencilla razón de que los protagonistas fueron los esclavistas; aunque de alguna manera ya hay registros de atrocidades, la academia no los incluye en la narrativa de hechos y personajes para que de alguna manera se continúe significando a los europeos como a esas personas de alta dignidad y abolengo.
Dicho de otra manera, es usual hablar de los grandes conquistadores, navegantes y personajes como Erik el Rojo, Galileo Galilei, Tolomeo o el mismo Akenaton, padre de Tutankamón, aunque han pasado miles de años aún se recuerdan e incluso hacen parte de contenidos temáticos de programas académicos en gran parte del mundo. No obstante, las proezas y atrocidades en contra de los negros y aborigenes hoy están invisibilizadas en la historia y en el peor de los casos por fuera del pensum educativo, en colegios y universidades; afortunadamente la ley 1874 de 2017 retornó la catedra de historia en Colombia.
Por estas razones hoy nos ocuparemos de hablar de una mujer que nació en Pretoria África en plena revolución francesa y en el mismo año que se posesionó el primer presidente de Estados Unidos. 1789.
En ese año nació Sara Baartman, una mujer insoportablemente bella con atributos poco común entre ellos sus glúteos o nalgas, su cerebro y sus partes íntimas.
A la edad de 12 años aproximadamente fue flechada por un esclavista ingles que no podía creer ver tanta belleza e intelecto y sobre todo una mujer con semejantes glúteos.
Mujer hotentote con esteatopigia
Para usted señor lector que seguramente le parece rara la palabra esteatopigia, se trata de las mujeres hotentote de África que tienen los glúteos o nalgas exageradamente grandes, ¿usted ha visto alguna?; si es así pues ya no tendrá que decirle mujer culona, le dirá mujer con esteatopigia, suena mejor.
Siguiendo con la vida de Sara Barman, es preciso decir que fue llevada a Inglaterra. Baartman nació en una región cercana al río Gamtoos, en Cabo Este, Sudáfrica, hogar de los nativos Joi-Joi. Durante su adolescencia, Sara emigró a Cape Flats, cerca de Ciudad del Cabo, donde terminó siendo esclavizada de unos granjeros y vivió en una pequeña cabaña hasta 1810. Ese año fue vendida al doctor británico William Dunlop, quien la persuadió para irse con él en barco hacia Inglaterra. Lo que Dunlop deseaba era presentarla en su circo como una rareza, y hacer dinero con ella a través de exhibiciones.
Sara Baartman fue tal vez la más famosa mujer de la etnia khoikhoi. Tras firmar un contrato de sirvienta y artista por cinco años, viajó a Europa a principios del siglo XIX para ser exhibida como atracción en un circo en casetas apartadas, al estilo de la «mujer barbuda», entre otras atracciones, según las cláusulas de su contrato.
Vida en Europa
Según las crónicas, era obligada a “desfilar” desnuda en una plataforma de dos pies de altura, así como a obedecer a su guardián o amo, cuando este le ordenaba cómo “actuar en el escenario”. Por un pago extra, se le permitía a los espectadores que tocaran su exuberante esteatopigia o glúteos.Sara era sometida a todo tipo de prácticas mediante las cuales motivaban al público a pagar más, tal como lo hizo un hombre adinerado que pagó para verla totalmente desnuda delante del público.
Es de anotar que el esclavista que la compró le hizo firmar un contrato a Sara solo para formalizar su negocio, sin embargo, nunca le pagó un peso a la negra, el hombre acumuló tanta riqueza que incluso pensó en venderla a otro circo.
Después de escuchar muchas voces en contra del maltrato al cual era sometida la negra una sociedad benéfica solicitó la prohibición del espectáculo y Sara fue llevada ante los tribunales. Después de que esto provocara el final del negocio en Inglaterra, fue trasladada a París, donde un domador de fieras la exhibió durante quince meses más. En París atrajo la atención de científicos franceses, en particular la de George Cuvier, quien la describió como una mujer inteligente, de excelente memoria y que hablaba fluidamente el neerlandés.
Ya en el tiempo en que los parisinos perdieron interés en el espectáculo de Sara, fue forzada a prostituirse. Ella no pudo resistir el frío clima, la cultura europea, ni el abuso de su cuerpo. Sola, enferma y alcohólica, falleció el 29 de diciembre de 1815 a la edad de 25 años, y cinco años después de haber salido de su África natal. A menos de 24 horas de su deceso, la comunidad científica parisina se reunió para realizar su autopsia, luego de que Cuvier realizara un vaciado en yeso de su cuerpo. Los resultados de la autopsia fueron publicados también por Cuvier. Su esqueleto, su cerebro y sus genitales estuvieron en exposición en el Museo del Hombre de París. Su vagina, luego de ser exhibida en un museo fue objeto de gran curiosidad, por poseer la característica llamada sinus pudoris, que es una elongación de los labios menores de esta parte intima, propia de las mujeres hotentote.