Ser sin pedir permiso

Johana Caicedo Sinisterra

Llevo muchos años trabajando e invitando a otras personas a no perder su identidad. Parece sencillo decirlo, pero no siempre lo es.

Ser quien una es, en todos los escenarios y sin pedir permiso, puede convertirse en una lucha cotidiana.

Lo he vivido y lo he visto. Hay espacios donde pareciera que para pertenecer hay que dejar algo de uno afuera.

Cambiar el tono de voz, moderar los gestos, transformar la manera de vestir, de caminar o de expresarse.

Como si avanzar significara aprender a parecernos cada vez menos a quienes somos.

Para muchas personas negras esa experiencia no es extraña.

Durante generaciones hemos aprendido códigos para entrar a lugares que históricamente no fueron pensados para nosotros.

El problema aparece cuando la aceptación termina dependiendo de cuánto estamos dispuestos a modificar nuestra identidad.

Ahí encuentro una contradicción que vale la pena conversar.

Nuestra música, nuestra comida, nuestros ritmos, nuestra estética y nuestros saberes son admirados y celebrados.

Pero ese reconocimiento no siempre ocurre con la misma naturalidad cuando una persona negra expresa con orgullo su identidad, defiende su historia, reclama derechos o participa en espacios de decisión.

Y no podemos confundir cultura con entretenimiento.

La cultura es también memoria, conocimiento, pensamiento, resistencia y una manera de comprender el mundo.

Tiene una dimensión política porque nos dice quiénes somos, de dónde venimos y cómo queremos relacionarnos con los demás.

Por eso la inclusión va mucho más allá de celebrar la diversidad.

Implica permitir que las diferencias existan sin exigirles que se acomoden para resultar aceptables.

Con los años he aprendido que puedo conversar con mundos distintos, aprender otros códigos y transformar muchas cosas sin olvidar de dónde vengo.

No deberíamos tener que escoger entre avanzar y seguir siendo.

Tal vez de eso se trata la libertad: de llegar a cualquier lugar con nuestra historia, nuestra voz y nuestra identidad intactas. De poder encontrarnos con otros sin desaparecer nosotros.

De ser, sencillamente, sin pedir permiso.

* * *

Sobre la autora…

Johana Caicedo Sinisterra es una líder social comprometida con el bienestar y la transformación de vidas. Es profesional en Filosofía, magíster en Educación y doctora en Humanidades. Desde el servicio público, ha trabajado por la igualdad, las oportunidades y la construcción de una sociedad más humana y justa.

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martes 22 de septiembre, 2026

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