Sistemas de salud vulnerables
La crisis sanitaria mundial, como consecuencia de la pandemia por el Covid-19, desnuda la fragilidad de la humanidad ante los ataques de agentes patógenos y por las deficiencias de los sistemas de salud.
La experiencia en países llamados a tener una mejor calidad en el servicio de salud, como China e Italia, ha sido nefasta. Qué pensar de naciones que están en desarrollo, cuya inversión en seguridad social es deficiente.
El covid-19 es un virus con una baja tasa de mortalidad. Se estima que entre el dos y el tres por ciento de los infestados fallece. El planeta no tendría como reaccionar ante una situación como la que afectó a Europa en el siglo XIV -la peste negra o peste bubónica-, que acabó por lo menos con una tercera parte de la población.
El coronavirus puso en jaque la economía global. Este escenario había sido pronosticado por la Organización Mundial de la Salud, que advirtió que el planeta iba a enfrentar una pandemia que tomaría a los sistemas de salud con bajas defensas.
No se puede generar pánico, pero sí es obligación de todos los estados hacer una evaluación de las condiciones actuales de la seguridad social en salud e implementar correctivos. No hay que caer en la paranoia colectiva, tomando las precauciones necesarias de salubridad, ampliamente explicadas por las autoridades sanitarias, el porcentaje de letalidad es muy bajo. Es un termómetro para empezar a actuar y definir protocolos efectivos de atención preventiva.
Fue un acierto del gobierno del presidente Iván Duque intervenir rápidamente, adoptando medidas tempranas e implementando las acciones para evitar que la pandemia llegue a niveles inmanejables.