Sobre la verdad
Esta semana participé en un evento promovido por la Universidad Autónoma de Occidente sobre la importancia de conocer la verdad en el marco del esfuerzo por la paz que se adelanta hoy en Colombia.
Aproximarnos a la verdad es el resultado de todo un proceso, de revisar las distintas visiones y construcciones; llegar a la verdad política, judicial, histórica, “verdadera”, no se consigue de ninguna a punta de mentiras y falsedades.
La mentira es un fenómeno propio de la guerra, para confundir, dividir, desconcertar y perpetuarla, como ha acontecido en Colombia durante décadas. La mentira ha sido funcional a los malos gobiernos, a la corrupción y la violencia. Con mentiras nos han gobernado y con esta sórdida herramienta se oponen con furia a nuestro empeño por la paz y la reconciliación.
Señalar que en Cuba se está pactando un proyecto Castro chavista, si no fuera por que hay muchas personas que lo creen, sería solo una afirmación mendaz y ridícula, señalar al Gobierno como responsable de la muerte de los muchachos militares del Cauca, no solo es una mentira ofensiva a su memoria, sino que es una convocatoria a la guerra y a la exacerbación del odio. Solo los guerrilleros de las Farc fueron los responsables del aleve y pérfido ataque.
La rabia e indignación que siente Colombia por las Farc ha sido utilizada por sectores que se oponen a un acuerdo de paz para evitar que nos ocupemos por fin de los grandes temas nacionales sin el distractor de la guerra. Temas como la concentración de la tierra, el injusto modelo económico, la corrupción rampante, la lacerante inequidad, la transgresión de los derechos, no se debaten en un contexto de guerra.