Solidaridad

Leonardo Medina Patiño

Esta semana, luego del terremoto que nos tiene con el corazón en la mano, la mirada triste, pero la fe puesta en el mejor futuro, la señora gobernadora Dilian Francisca Toro dijo una sentencia que es lapidaria:Estamos derribados, pero no derrotados”.

Y es verdad, así la casa se haya venido al piso, el apartamento en el que tantas vivencias se han pasado, noches imborrables, recuerdos en fotografías, discos, cuadros, incluso joyas que se adquirieron con esfuerzo en determinada etapa de la vida se van; queda la esperanza, la vida, la salud.

Tal vez desde la comodidad del escritorio, con energía eléctrica, agua, gas, escribir estas líneas es fácil.

Pero debo decir que he recorrido parte de las afectaciones y he escuchado palabras sabias de muchos de los damnificados que me han estremecido.

Algunos han bendecido el lugar que habitaron durante años y se marchan, y agradecen –con acento– la solidaridad de los vecinos, de los caleños, del país entero que se evidencia en la calidez humana al entregar no lo que sobra, sino aquello que estiman les puede ser útil a quien hoy padece esta carencia por el terremoto.

He visto llegar personas humildes con alimento a donarlo para enviar sin saber a dónde, ni a quién, pero quieren hacer su aporte ante esta catástrofe que, insisto, duele, duele, duele…

Uno de esos ejemplos es el maestro de la tauromaquia Enrique Calvo “El Cali”, quien a sus ochenta y dos años de edad, y luego de habérsele derrumbado su apartamento y quedar con la ropa que llevaba puesta, sale a darnos una lección de grandeza diciendo que está listo para salir a ayudar a remover escombros, a solidarizarse con los desvalidos, a apoyar en la reconstrucción de Cali.

Me uno a las voces de solidaridad para aquellos que han perdido a sus familias, a sus vecinos y amigos, sus mascotas, pero como siempre “a la muerte la apagamos con la vida”.

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martes 18 de agosto, 2026

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