Soy inevitable

Rodrigo Fernández Chois

La “Economía del Bienestar” es una atractiva rama de la ciencia económica que estudia la eficiencia en la asignación de los recursos y el bienestar colectivo de una sociedad. La premisa fundamental es maximizar el bienestar general sujeto a la restricción evidente que representa el hecho de que los recursos son escasos.

Para lograr esa “maximización” del bienestar colectivo, los individuos -cada uno por su lado- toma decisiones en función de su egoísmo y obra consecuentemente con la información existente. Cada individuo que conforma el todo tiene su propia definición de lo que es su propio bienestar.

Para algunos lo representa un mayor consumo de bienes materiales, para otros propender por una sociedad igualitaria y para estotros la conservación del medio ambiente. La función de bienestar social general -que se pretende optimizar- sería la compleja función resultante de la suma de todas las funciones de bienestar individuales.

Y como es difícil poner de acuerdo a todos, se hace imposible lograr el nivel óptimo deseable lo cual hace que tengamos que conformarnos con un segundo mejor. A menos que aparezca la decisión de un solo individuo, un dictador, que con un chasquear de dedos asegure el máximo nivel.

Siempre le sostuve a mis hijas que Thanos, el supuesto villano de Marvel, era el bueno de la película. Que el problema de fondo -como bien lo dimensionaba el personaje- era la excesiva superpoblación y que su pretensión de reducir de un tajo a la mitad la población era una solución matemáticamente correcta, aunque moralmente indefendible.

Con lo sucedido en el Amazonas, el “soy inevitable” de Thanos, vuelve a adquirir un neurálgico sentido.

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martes 27 de agosto, 2019

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